Ruiz-HealyTimes: Fracaso de la Fase 1


La contingencia ambiental se emite con criterio político-electoral, denuncian.

Medidas anunciadas en 2016 para combatir contaminación no se han cumplido.

Mark Fields, despedido de Ford; ¿retomarán proyecto de planta en San Luis Potosí?

Rex Tillerson, secretario de Estado de EU acepta culpa de ese país en tema de drogas.

Eduardo Ruiz Healy

Sin ser especialista en asuntos ambientales deduzco que, después de tantos días de estar en vigor, la famosa Fase 1 de Contingencia Ambiental ha demostrado su inutilidad. La Fase 1 ha regido en el Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) del lunes 15 al domingo 21 de mayo, de nuevo tuvo que decretarse para los días 23 y 24 y todo indica que hoy seguirá vigente. En resumen: en nueve de los últimos 10 días la calidad del aire de la ahora llamada megalópolis fue muy mala, rebasándose los 150 puntos del Índice Metropolitana de la calidad del Aire (IMECA).

Los que sí son especialistas, los del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, opinaron sobre las limitaciones de las estrategias para combatir la contaminación de aire diseñadas y aplicadas por la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe).

En abril del año pasado, al referirse al Programa de Contingencias Ambientales Atmosféricas (PCAA) de la CAMe, los expertos de la UNAM escribieron lo siguiente:

“El ozono es un contaminante secundario que no es emitido por fuente alguna, sino que es generado en la atmósfera por numerosas reacciones químicas que ocurren a partir de otros compuestos conocidos como precursores y que involucran a la radiación solar. Con base en esto se enlistan las siguientes consideraciones:

“La complejidad de estas reacciones es tal que reducir la actividad vehicular en 20% puede incrementar el máximo de ozono en 5%. Varios estudios realizados en la ZMVM muestran que la disminución homogénea de emisiones provocada al retirar indiscriminadamente vehículos en circulación puede incrementar la formación de ozono. Si bien la disminución en la flota vehicular en circulación va a tener un efecto positivo en reducir niveles de contaminantes primarios, estos estudios indican que para la Ciudad de México se debe tener un control selectivo de aquellas fuentes de emisión de compuestos orgánicos volátiles que favorecen la química de formación y acumulación de ozono.

“Reiteramos que el fondo real del problema es la expansión urbana desordenada que afecta la calidad del aire, las áreas naturales protegidas, cultivos y recursos hídricos. En resumen, la sustentabilidad y viabilidad de la Megalópolis de México”.

Otro experto, Ramón Ojeda Mestre, quien diseñó en 1989 el programa Hoy No Circula para el Valle de México, denunció ayer que la CAMe toma sus decisiones de acuerdo a consideraciones político-electorales y no científicas. Como ejemplo de ello citó el hecho de que el lunes pasado se suspendiera la Fase 1.

La Comisión Ambiental de la Megalópolis comandada por Martín Gutiérrez Lacayo, debería trabajar para prevenir contingencias y no sólo declararlas, junto con los demás corresponsables del desastre, que son los gobiernos estatales y municipales de la CDMX, Hidalgo, México, Morelos, Puebla y Tlaxcala.

ruiz healy miguel mancera

SE MANTIENEN CAUSAS DE LA CONTAMINACIÓN

Hoy se cumplieron ocho días consecutivos desde que entró en efecto la Fase 1 de la Contingencia Ambiental decretada el lunes de la semana pasada por la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe).

Cuando los habitantes del Área Metropolitana del Ciudad de México padecimos los efectos de la pésima calidad del aire durante el período marzo-junio del año pasado, el gobierno de la CDMX anunció que llevaría a cabo diversas acciones para combatir más eficazmente las causas que generan los altos índices de contaminación, entre ellos: sacar de circulación a vehículos altamente contaminantes, sincronizar los semáforos que no permiten que la circulación vehicular sobre la calles de la ciudad sea fluida y eliminar los de topes y baches que obligan a los vehículos a estar constantemente frenando, arrancando y contaminando.

Ha transcurrido un año desde que el Jefe de Gobierno de la CDMX, Miguel Ángel Mancera, anunciara la inmediata aplicación de estas medidas y, por lo menos para mí, ninguna se ha llevado a cabo de manera notoria.

Sigo observado, en mis cotidianos recorridos por las calles de la CDMX, camionetas y autobuses de pasajeros echando humo a raudales, camiones recolectores de basura que además de contaminar por el escape detienen la circulación de vehículos durante el tiempo en que los trabajadores de limpia se dedican a la pepena del contenido del camión que permanece parado pero con el motor prendido, patrullas de la Secretaría de Seguridad Pública y la Procuraduría General de Justicia de la CDMX cuya circulación evidentemente no debería estar autorizada.

La anunciada sincronización de semáforos no ha llegado, por lo menos en las avenidas principales que suelo utilizar para ir de un lugar a otro. En Paseo de la Reforma, Insurgentes Sur, Revolución, Patriotismo o cualquier Eje Vial, los semáforos impiden una circulación fluida de los vehículos, que se la viven arrancando en primera velocidad, que es cuando más contamina un motor de combustión interna.

Y de los topes, ni hablar. Los que tengo que sortear día a día siguen en el mismo lugar, inamovibles, como ruinas arqueológicas que nadie se atreve a molestar.

Acepto que últimamente he caído en menos baches y he tenido que esquivar menos coladeras sin tapa. Algo es algo, dirá un optimista.

Las laterales de los segundos pisos del Periférico, muestra de la ineptitud de los ingenieros civiles que los diseñaron o de la corrupción de los gobiernos del Peje López y Ebrard, en realidad son estacionamientos altamente contaminantes durante casi todos los días del mes.

Todo lo que observo en la CDMX también lo veo, aumentado, en los municipios conurbados del Estado de México que suelo visitar.

Sobre las causas no atendidas de la contaminación podría seguir escribiendo toda esta semana, pero sería perder el tiempo.

ruiz healy Jim Hackett

¿RESUCITARÁ FORD SU PLANTA EN SLP?

A principios de este año la automotriz estadounidense Ford Motor Company anunció que cancelaba su proyecto de invertir 1,600 millones de dólares en una planta que ya estaba construyéndose en San Luis Potosí. En esa instalación se fabricarían, a partir de 2018, diversos modelos de coches compactos, entre ellos el exitoso Focus y, para operarla, se crearían 2,800 empleos directos en sus primeros cinco años de funcionamiento.

El entonces CEO de Ford, Mark Fields, aparentemente canceló la planta por la presión del entonces presidente electo estadounidense Donald Trump, quien durante su campaña electoral había criticado fuertemente a diversas empresas que estaban instalando fábricas en México y otros países.

La cancelación de la planta fue un duro golpe para México y ese día el peso cayó 0.83% frente al dólar para cerrar en 20.90 pesos.

Para complacer al populista que lo amenazaba con cobrar un arancel a los productos Ford fabricados en México y otros países que fueran importados a Estados Unidos, Fields anunció que su empresa invertiría 700 millones de dólares para ampliar su planta de Flat Rock, Michigan.

Han trascurrido casi seis meses desde que la automotriz cancelara su ambicioso proyecto potosino y en este periodo han ocurrido muchas cosas en Estados Unidos.

En primer lugar, el temor que Donald Trump generó entre muchos empresarios estadounidenses ha disminuido notablemente gracias, en gran medida, a los embrollos y escándalos políticos en que solito se ha metido, los cuales le han restado fuerza y credibilidad. Hoy, los directivos de las grandes corporaciones anuncian abiertamente sus planes de inversión alrededor del mundo.

En Ford también sucedió algo muy interesante.

El lunes pasado la empresa cesó a Fields después de que éste no convenciera a los inversionistas y a su consejo de administración de que no estaba haciendo lo necesario para desarrollar los vehículos del futuro, como son los coches eléctricos que se manejan solos; que Ford no está preparado para competir contra Apple, Google, Uber y Tesla, que hoy son quienes determinan hacia dónde se dirige la industria automotriz.

También el lunes, Jim Hackett asumió el principal cargo ejecutivo de Ford y en su primera conferencia de prensa como CEO dijo que él no tuvo nada que ver con la decisión de cancelar el proyecto de San Luis Potosí, aseguró que México seguirá siendo un importante centro de manufactura de su empresa y confirmó los planes de expansión de la planta de motores de Chihuahua y la de transmisiones en Irapuato.

Ante este inesperado y no anunciado cambio del CEO de Ford, ¿actuarán los gobiernos federal y el de San Luis Potosí para tratar resucitar el proyecto de la planta cancelada? ¿Ildefonso Guajardo y Juan Manuel Carreras están elaborando la estrategia a seguir?

ruiz healy rex tillerson

MEA CULPA DE TILLERSON

De acuerdo a las autoridades federales estadounidenses, en las décadas de los 70, 80 y 90 del siglo pasado los criminales que más atentaron contra la salud del supuestamente inocente pueblo de Estados Unidos fueron los barones de la droga colombianos.

Los narcotraficantes colombianos se hicieron famosos mundialmente por el talento, audacia, inteligencia y creatividad que demostraron para lograr llevar cocaína desde Colombia e inundar de esta droga al vasto mercado estadounidense.

Mientras los colombianos exportaban su droga a Estados Unidos, los narcotraficantes mexicanos exportaban cantidades importantes pero cada vez más pequeñas de mariguana a los consumidores de la Unión Americana.

Tal era la prominencia de los narcos colombianos a fines del siglo pasado que diversas series de televisión, como Miami Vice, mostraban a los policías estadounidenses peleando contra los criminales sudamericanos. Los narcos mexicanos difícilmente aparecían en los medios mexicanos.

Lo anterior no significa que de vez en cuando no cobrara importancia algún evento en que estuvieran involucrados narcos mexicanos, como ocurrió en 1985 a raíz del secuestro y sádico asesinato de Enrique “Kiki” Camarena, el agenta de DEA (la agencia antidrogas estadounidense) que fue responsable de la localización y destrucción, en 1984, del Rancho El Búfalo, en Chihuahua, en donde 1,000 hectáreas se dedicaban al cultivo de la mariguana.

Los narcos colombianos empezaron a dejar de ser los malos a mediados de los 90, cuando las autoridades estadounidenses destruyeron las rutas panameñas y caribeñas por las cuales transportaban toneladas de cocaína cada año.

Fue entonces cuando los narcos mexicanos se convirtieron en el nuevo enemigo de la sociedad estadounidense, al asumir la responsabilidad de llevar la cocaína desde Colombia hasta Estados Unidos a través de la frontera mexicoestadounidense.

Así, durante los últimos años de la década de los 90 y en todo lo que va del siglo 21, los criminales mexicanos fueron acusados por los gobiernos de Estados Unidos de ser los causantes de la nunca satisfecha demanda que tienen los estadounidenses por las drogas.

Ahora, parece ser que la actitud de algunos funcionarios gringos está cambiando. Hace una semana el secretario de Estado Rex Tillerson, aceptó que es dentro de Estados Unidos donde se encuentra la razón de la continua y sangrienta batalla de México con el narcotráfico, el crimen organizado y el asesinato.

Las palabras del diplomático número del gobierno de Donald Trump no dejan dudas: “Como estadounidenses, debemos afrontar que somos el mercado. No hay otro mercado para estas actividades. Todo viene aquí. Si no fuera por nosotros, México no tendría el problema del crimen organizado transcriminal y la violencia que está sufriendo. Realmente debemos aceptar eso”.

El mea culpa de Tillerson, ¿se traducirá en un cambio sustancial en la fallida estrategia antidrogas seguida por los gobiernos mexicano y estadounidense?

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ruiz healy Mark Fields