Revira México; en EU los jornaleros mexicanos son víctimas de abusos


Trabajadores del campo en imagen de archivo. Foto Afp

Emir Olivares Alonso / La Jornada

Ciudad de México. México reviró a Estados Unidos por las recientes denuncias de violaciones a acuerdos laborales del T-MEC.

La administración mexicana informó que ha detectado diversos incumplimientos de la normativa estadunidense en materia laboral en perjuicio de los trabajadores migrantes de las industrias agrícolas y de procesamiento y empacado de proteína, como la falta de pago de horas extra, incapacidad para negociar de manera colectiva o falta de protocolos contra el Covid-19.

Ante ello, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador propuso al de Joe Biden abrir un espacio de cooperación en el marco del acuerdo comercial para resolver las violaciones a las leyes.

Esto se da después que Washington interpusiera una denuncia bajo el tratado comercial alegando posibles violaciones laborales en la planta de General Motors en Silao, en Guanajuato, convocando a México a investigar y resolver el caso.

La réplica mexicana se presentó mediante una misiva enviada por el embajador Esteban Moctezuma al secretario del Trabajo estadunidense, Martin J. Walsh, en la que subrayó que si bien a nivel federal los derechos laborales en Estados Unidos protegen a todos los empleados, independientemente de su situación migratoria, en la práctica la situación es distinta.

“Factores como el desconocimiento, el miedo y el abuso de parte de algunos empleadores impiden que los trabajadores migrantes puedan ejercer plenamente sus derechos laborales en algunas industrias y estados”, apuntó el diplomático en la carta.

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) indicó que el embajador transmitió los comentarios e inquietudes que ha detectado México con respecto a la falta de aplicación de leyes laborales.

Como la falta de pago de salario y el tiempo extraordinario correspondiente; la exclusión de los jornaleros del pago de tiempo extra, de salario mínimo en supuestos específicos y del derecho a organizarse y negociar colectivamente.

El incumplimiento de los empleadores de los protocolos de descansos e instalaciones para trabajadores del campo; la falta de regulación federal respecto al estrés por calor en la industria agrícola; disparidad salarial entre los trabajadores de las empacadoras y los trabajadores de las plantas de procesamiento de proteína.

Acceso limitado a estaciones de lavado de manos y sanitarios; incumplimiento de empleadores de los protocolos de Covid-19 y la falta de medidas de seguridad y salud para evitar el contagio y propagación; la imposibilidad de acceso para trabajadores indocumentados a ciertos recursos legales como la reinstalación o el pago de salarios caídos, insuficiencia en la atención a los casos de violencia y acoso sexual.

Frente a ello, el gobierno mexicano planteó un espacio de cooperación en el marco del T-MEC, conforme a los términos previstos en el artículo 23.12, “en aras de identificar acciones que permitan atender la no aplicación de las leyes laborales en determinados sectores y estados en Estados Unidos y así garantizar de forma plena los derechos laborales contemplados en la legislación federal estadounidense y en el capítulo 23 del Tratado”.

Esto, añadió en su carta el embajador en Washington, sin renunciar a los mecanismos de solución de controversias laborales previstos en el acuerdo comercial para Norteamérica, y reconociendo la importancia de la cooperación como mecanismo para la implementación efectiva de derechos laborales.

«El gobierno de México consideró necesario señalar la importancia de hacer cumplir adecuadamente su regulación federal para garantizar los derechos laborales de los trabajadores en la industria agrícola y de procesamiento y empacado de proteína en Estados Unidos”.

La cancillería mexicana recordó que el T-MEC promueve la aplicación de los derechos laborales fundamentales, procura garantizar la protección a los trabajadores migrantes, impulsa una agenda de cooperación que permita la aplicación de los derechos laborales internacionales y fomenta el diálogo para atender diferencias relativas a la aplicación de los compromisos de su capítulo 23.