¿Qué es el Talibán…? ¿Qué hacen los talibanes?


Talibanes en una imagen habitual

Vilma Ivette Rivera Abarca*

Huellas de violencia en mujer afgana

Es un movimiento y organización militar fundamentalista islámica de Afganistán, que actualmente gobierna al país, tras derrocar a las fuerzas armadas afganas.

Es considerado como un grupo terrorista.

Su ideología se basa en el salafismo, una vertiente radical del islam. Una vez en el poder, los fundamentalistas impusieron la ley islámica, la sharía, que es básicamente pisotear los derechos humanos y en especial los de las mujeres.

Los talibanes estuvieron en el poder entre 1996 y 2001, durante este régimen  los derechos de las mujeres a la educación y al empleo y a la libertad fueron brutalmente violados.

Por ejemplo:  para salir a la calle solamente lo podían hacer con la compañía de un familiar masculino, incluso, debían ir totalmente cubiertas con una burka. La desobediencia a estas estrictas normas era castigada con severidad.

En los 20 años transcurridos desde el derrocamiento de los talibanes, las mujeres afganas lucharon arduamente por sus propios derechos y  asumieron  un papel proactivo en el desarrollo de los derechos humanos en su nación, crearon la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán.

Bajo el gobierno que acaba de ser derrocado, había un Ministerio de Asuntos de la Mujer y, en 2009, se aprobó una ley histórica para abordar la violencia contra las mujeres.

Afganistán también se ha convertido en signatario o firmante  de varios instrumentos internacionales de derechos humanos, como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer. Ahora que los talibanes han vuelto a tomar el poder, las mujeres temen lo peor.

Se calcula que casi el 90% de las mujeres de Afganistán ha sufrido al menos una forma de violencia doméstica y que el 17% ha sufrido violencia sexual.

Este elevado índice de violencia está arraigado en los valores culturales, pero también se ve favorecido por la inequidad  en que se estructuran las leyes y se imparte justicia.

Estas prácticas continúan a pesar de dos décadas de progreso. Ahora parece más probable que estas prácticas se conviertan en la norma bajo el régimen de los talibán.

El sistema jurídico afgano es muy complejo. Se basa en valores religiosos, costumbres y valores tribales, lo que a menudo da lugar a procesos discriminatorios.

Las mujeres afganas  no pueden acceder a la justicia en las mismas condiciones que los hombres. Para resolver conflictos a través de los mecanismos formales o informales.

Por ejemplo, si una mujer afgana decide emprender acciones legales en virtud de la histórica ley de Eliminación de la Violencia contra la Mujer, a menudo se enfrentará a la violencia de un miembro de la familia por intentar defender sus derechos.

En muchos casos, los maridos, los familiares, la policía, los abogados y los jueces convencen a las mujeres para no emprender acciones legales y cuando se atreven a denunciar  agresiones sexuales los exámenes ginecológicos son abusivos.

Tanto los hombres como las mujeres se enfrentan a retrasos y a la falta de apoyo cuando buscan representación legal en Afganistán, pero las mujeres lo tienen aún más difícil debido a las normas culturales discriminatorias y a la falta de apoyo familiar.

Las mujeres suelen tener un nivel de alfabetización más bajo, carecen de información sobre el funcionamiento del sistema judicial y tienen un acceso limitado a los recursos financieros. El hecho de depender económicamente de la familia es una barrera importante a la hora de emprender acciones legales.

Además de los obstáculos formales, las mujeres se enfrentan a una fuerte presión social para resolver los conflictos matrimoniales a través de mecanismos de justicia informal, como las jirgas (asamblea de líderes locales) y la shura (proceso de consulta), además no les ofrecen protección.

Mujeres obligadas a cubrirse con la burka

Las mujeres deben estar representadas por un miembro masculino de la familia en las reuniones informales de resolución de conflictos de la comunidad, por lo que no tienen libertad para hablar por sí mismas. Y algunos mecanismos para la resolución de conflictos basados en principios restaurativos, como el intercambio de mujeres entre tribus para resolver una disputa.

Las mujeres, por ejemplo, pueden ser encarceladas por zina (delitos morales) que incluye “huir de casa” en casos de violencia doméstica.

Incluso cuando un tribunal falla a favor de una mujer, esta puede seguir sufriendo violencia a manos de su propia familia.

Las normas patriarcales y los valores socioculturales tienen un gran peso y a menudo impiden a las mujeres acceder a la esfera pública –como los tribunales y las comisarías– sin el acompañamiento de tutores masculinos. Tomar medidas legales contra los cónyuges se percibe a menudo como algo vergonzoso.

La situación en Afganistán ha sido difícil para las mujeres durante las dos últimas décadas, a pesar de ello hubo un cambio en la dirección correcta. Por el contrario, el sistema de justicia de los talibanes al ser un grupo extremista el pronóstico es que con seguridad pueden violar deliberadamente las protecciones constitucionales e internacionales que existen para apoyar a las mujeres.

Existió  una importante presión política para sacar adelante las reformas que se  llevaron a cabo. Ahora todo eso desaparecerá por completo.

Las organizaciones internacionales, embajadas extranjeras y grupos de la sociedad civil que han apoyado el trabajo por los derechos de la mujer en Afganistán muestran su preocupación, porque hay una regresión a un estado de barbarie.

Amnistía Internacional señala que una mujer bajo el régimen Talibán  puede ser azotadas por «mostrar una o dos pulgadas de piel debajo de su burka de cuerpo entero, golpeadas por intentar estudiar, lapidadas hasta la muerte si las declaraban culpable de adulterio”.

Hoy la vida de las mujeres en este país  cambió radicalmente con la toma del poder de los Talibanes quién  oprime a las mujeres simplemente por «el delito de haber nacido mujer», según las palabras de Amnistía Internacional.

El Gobierno de México está apoyando en el  rescate de mujeres, niños y niñas que están en peligro de muerte.

Las personas que ya se encuentran en nuestro territorio han manifestado su agradecimiento al gobierno de México y al pueblo mexicano que siempre se ha distinguido por su solidaridad…

*Vilma ivette Rivera Abarca.

Lic. en Terapia de Lenguaje.

Consultora y Comunicadora en Semiología de la Vida Cotidiana.