Política inconfesable: José Antonio, perdiste y intentas arrebatar.


Rodrigo Villar

 La autoridad electoral ya entregó la documentación oficial que otorga el triunfo a Alejandro Murat Hinojosa, como gobernador electo de Oaxaca. Gabino Cue Monteagudo, el  gobernante saliente, ya acepto implícita y explícitamente ese resultado. Y el gobierno federal considera, desde la presidencia de la República, hasta las secretarías de estado que por Oaxaca, Murat Hinojosa será quién detente el poder en nuestro estado a partir del primer día del próximo mes diciembre.

Los hechos son los hechos:

Los ciudadanos oaxaqueños concedieron la confianza al joven político. Aceptaron sus propuestas, le hablaron directamente, se comprometieron uno y los otros a sacar del letargo a un pueblo que es trabajador, que no requiere programas asistencialistas, y no quiere más promesas incumplidas que a lo largo de doce años propiciaron una enorme frustración entre mujeres y hombres.

Y por supuesto, la frustración degenera en una serie de anomalías en el núcleo de la sociedad que dejan en el camino atraso centenario.

Este escenario fue invisible para los gobiernos ominosos y corruptos de Ulises Ruiz Ortíz y Gabino Cue Monteagudo. No tuvieron la capacidad, mucho menos sensibilidad, de observar en el panorama político- económico que la sociedad oaxaqueña se encontraba en un estadio de hartazgo.

Cuando se camina por los pueblos de Oaxaca, sus habitantes recuerdan que la última vez que un gobernante cumplió pavimentando calles, llevando luz a pueblos donde nunca habían gozado de ese beneficio de la modernidad, se introdujo agua potable, drenaje tan necesario, fue en el gobierno de José Murat.

Desde entonces el abandono marcó el destino de nuestro estado. Con Ulises Ruiz y Gabino Cue se abonó a la desigualdad, a la corrupción rampante de funcionarios deshonestos que prohijaron el robo en despoblado, sobre su obligación legal y ética de atender las grandes carencias que hoy nos colocan, en la negra lista de los estados más corruptos del país.

Así fueron construyendo un entorno adverso en el seno de la población. Incubaron el desprecio de los ciudadanos en su contra, y ahora vemos ahí, en parte, el resultado de la elección que los dejó atónitos, y sí, en una profunda reflexión porque mujeres y hombres de nuestro estado, esperan castigo para esa casta de corruptos incapaces.

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Tal escenario se manifestó el domingo contra un candidato que de congruente no tiene nada. Y contra un gobierno que pensaba que con más de mil millones de pesos “invertidos” en la campaña ganaría, es decir comprándolas conciencias y la necesidad.

José Antonio Estefan, no es un hombre que se haya formado en las luchas de la oposición política en Oaxaca. No, de ninguna manera es un oportunista.

Oportunista que vivió de la mano de su jefe político Diódoro Carrasco, y de su cómplice, Gabino Cue. A ellos se debía hasta hace unos días en que la realidad le pasó por encima y lo avasalló, cuando creía que sin hacer campaña a pie entre los oaxaqueños, y dependiendo del dinero público destinado a comprar los votos de los oaxaqueños, ganaría sin problema alguno la elección.

Y tan lo creía, que no le importo que la llamada izquierda política en Oaxaca se hubiese dividido. Los hechos hoy son otros. Los oaxaqueños votaron, le dieron 125 mil votos más a Alejandro Murat Hinojosa sobre él.

Y lo peor es que no se ha dado cuenta de tan avasalladora verdad. Creo que tampoco se  ha dado cuenta que su cómplice Gabino Cue le ha dado la espalda, que  lo que busca el aún gobernador es la impunidad por sus trapacerías y raterías.

Pero eso no es suficiente para un hombre como el tal llamado pepe toño cómo si fuera tan cuate, el rata ese.

Ahora, sin el apoyo de Gabino, eso sí de un PRD derrotado y avasallado, que no tiene credibilidad entre la gente, el delfín pretende ganar en el tribunal, lo que no ganó en las urnas. Aduce que no existe derecho de sangre de Alejandro  Murat para competir por la gubernatura, ¡cuando esa determinación ya la tomó la autoridad electoral desde hace mas de dos meses!.

Por favor que alguien le hable al oído a este hombre, sediento de poder, y derrotado por su vanidad. Qué no sabe que la Suprema Corte de Justicia de la nación tiene los argumentos legales y procesales para ratificar la victoria inobjetable de Alejandro Murat.

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