Política Inconfesable: Inadmisible la violencia


Rodrigo Villar

Resulta imprescindible, urgente, una reflexión profunda y permanente de todos los sectores de la sociedad entorno a los rezagos violentos del ciudadano mexicano en la actualidad.

A diario nos despertamos con noticias que refieren agresiones inadmisibles en un grupo humano, como el nuestro, que se supone civilizado.

Un bebé muerto en un ajuste de cuentas, una niña y su madre violadas, militares agredidos, una jovencita ahorcada en el campus de la UNAM, enfrentamientos entre grupos delincuenciales, fueron algunas de las informaciones que tomaron relevancia en el espectro nacional.

Dónde se allá el fondo del problemón que vivimos. Cómo es que llegamos a un punto en el cambiamos, o de plano chocaremos con la hiriente realidad: no tendremos mucho futuro como nación justa que atesore entre sus bienes sociales el equilibrado reparto de la riqueza, empleos por añadidura bien pagados, servicios de salud dignos y una educación firme.

Los acontecimientos referidos retratan un acontecer retrógrado que genera día a día, violencia por más violencia.

Desde hace décadas, las instituciones del estado han perdido, credibilidad ante sectores sociales que fueron abandonados por los lineamientos de liberalismo económico.

Cuando el estado mexicano dejó de respaldar las demandas sociales que se heredaron de la Revolución Mexicana, y se adelgazó la responsabilidad de los gobiernos en materia de derechos de los ciudadanos, comenzó a vislumbrarse una entidad de gobierno ajena a las mayorías, que impulsó, desde entonces (finales de los años setenta) el interés de las minorías económicas.

En ese quiebre se encuentra la semilla de la descomposición nacional, porque a mayor número de pobres, tanto en el campo como en las áreas de la industrialización se auspicia la siembra de la violencia. La fórmula, si bien chocante, invoca a los pueblos bárbaros, donde la fortaleza aplasta la solidaridad y el bien común.

Al día de hoy, en México el individualismo, ha roto con el tejido social. Los afanes individuales de posesión material y de dominio político y económico hoy tienen de rodillas a la sociedad en nuestro país.

El descuido deliberado de los políticos, y las políticas que ellos han implementado a lo largo de casi cuarenta años, arroja un estado de excepción donde impera, día con día, el desconocimiento de las instituciones como rectoras del orden social.

inconfesable familia

Ahí tenemos lo sucedido en el estado de Puebla, donde las relaciones económicas que antes coadyuvaban a darle equilibrio a los distintos sectores sociales, dejaron de operar dado el abandono del campo mexicano, y por añadidura de los programas de subsidio que significaban una contención social entre el campo y la sociedad urbana.

Precisamente de las regiones agrícolas se han desprendido diversos problemas, ligados con otros igualmente importantes que se multiplican en la sociedad urbana, que se manifiestan en el despoblamiento de aquellas regiones tradicionalmente ricas en producción agrícola, una migración del campo a la ciudad que representa una burbuja poblacional hasta ahora incontrolable.

Como país nos hemos abocado a ser ricos y productivos, eso manifiesta el discurso oficial.

En el terreno macro económico México es un ejemplo, ante el mundo, de cómo deben aplicarse recetas neoliberales, que paradójicamente en aquellos centros de poder donde surgieron ya son obsoletas, retornándose a políticas de protección social incluyentes, pues se sabe que seguir provocando el descontento de la población puede arrojar resultados inimaginables, comenzando por hechos concretos que tienen que ver con la violencia producto de actividades ilícitas.

Sin duda un análisis de fondo requiere un esfuerzo de todas las mentes preocupadas por este país.

No es posible, seguramente para la mayoría de los países, ser testigos diariamente de hechos abominables, que sólo retratan a una sociedad descompuesta, que tiene frente a sí el dilema de cambiar o cambiar.

La cuestión de la transformación radical de nuestra realidad pasa porque el sistema que ha entrado en una etapa de colapso y permita que el pueblo de México se auto regenere por el bien de todos.

Sepelio de Aurelio Campos Cabrera, director del Semanario El Gr