Política Inconfesable : Alianza opositora, ¿detonada?


Marko Cortés

Rodrigo Villar

El presidente Andrés Manuel López Obrador

La iniciativa del PRI, de su presidente Alejandro Moreno Cárdenas, de una de sus diputadas para extender la labor de las fuerzas armadas en actividades de seguridad pública, debe ser aceptada en la medida de sus efectos entre la población en general.

También se impone ante las circunstancias del momento político la desaprobación y el enojo que ha generado en más de uno de los detractores de Alejandro Moreno, de la dirigencia que encabeza, y del mismo PRI.

Se les acusa, con las razones que cada quien tenga, de traicionar la alianza del adefesio que construyó la oposición hace cuatro años: la unión entre en la derecha recalcitrante del PAN, el centrismo del PRI que dejó en el camino su tradición de partido heredero de la Revolución Mexicana, y la descomposición de un PRD, dominado por los intereses económicos y de control de los chuchos (Jesús Ortega y Jesús Zambrano).

Sin embargo, el fondo tiene que observarse en la legislación que no contemplaba alargar el periodo de permanencia de las fuerzas armadas, aún ni en la iniciativa que el presidente Andrés Manuel López Obrador envió recientemente a la Cámara de Diputados para trasladar el control estructural de la Guardia Nacional al Ejército Mexicano.

Alejandro Moreno Cárdenas

En la reforma que se aprobó en el año 2019, también promovida por el presidente López Obrador para darle garantías a las fuerzas armadas de acción en tareas de seguridad pública, se incluyó la extensión de esa actividad sólo hasta el año 2024.

Se consideró entonces que la Guardia Nacional quedaría integrada y estructurada en su totalidad para dicho año, con el mando civil, y la disciplina del ejército y la marina. Se consideraba en un escenario ideal que el año 2024 sería suficiente para que los mexicanos tuviéramos la salvaguarda bien entrenados en materia de investigación y táctica.

Pero la realidad nos alcanzó, como suele suceder a los mexicanos desde hace más de 50 años, desde que el milagro mexicano dejó de serlo, para convertirse en un ejemplo de la descomposición económica, con las consecuencias más adversas entre la mayoría de la población, que ha visto desde entonces una inexplicable distribución de la riqueza que hace más ricos a pocos ricos, y mucho más pobres a más mexicanos.

También de ahí se derivó, con la pobreza, el caldo de cultivo para la delincuencia en todos sus espectros, desde el narcotráfico, el secuestro, la trata de personas, la trata de blancas, en fin una variedad de delitos que ahora nos distinguen por su creciente cuantía ante el resto de los países de mundo.

De ahí que al continuar desbordada la acción de los delincuentes, que día a día ganan terreno controlando más extensión territorial en el país, resulta normal una propuesta para extender la participación de las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública.

LA ILUMINACIÓN

LE LLEGÓ AL PRI

Jesús Ortega y Jesús Zambrano, «los chuchos»

Es común decir que los ciudadanos, las personas, en distintas regiones del país, prefieren ver al ejército en sus calles que a los delincuentes tomando la ley en sus manos y ejerciéndola a su manera, siempre de forma violenta. La razón, sin duda siempre la tendrá la mayoría cuando se trata de hechos que afecten la convivencia social. Y en esta realidad, en la que la legislación no preveía extender el periodo pasando el 2024, y menos la última propuesta presidencial lo contemplaba, se entiende que de algún sitio debía provenir la iniciativa para plasmarla en la ley, y así lo hizo el PRI.

Que sí Alejandro Moreno y su dirigencia negociaron con el gobierno para entregarle a éste el favor a cambio de no ser sancionado penalmente el campechano, por sus supuestos actos de corrupción, es una interpretación política, y escandalosa ante la realidad la mayoría de los habitantes en el país, que vemos un deterioro constante de nuestros ámbitos de seguridad, y también observamos en el día a día la imposición de fuerzas extra legales que controlan la vida económica y hasta política.

Una vez que los priistas elevaron la propuesta se desató la especulación, el reclamo y el enojo del lado de la coalición opositora. Esos dirigentes, tanto del PAN, con Marko Cortés, y del PRD, Jesús Zambrano, hicieron un recorrido o carrusel informativo en distintos medios de comunicación sobre todo la televisión, que actuó como aliada en contra de la propuesta priista, saben que, sin el PRI, una probable coalición PAN-PRD resultará en un fracaso electoral.

COALICIÓN EL

ÚNICO CAMINO

Guardia Nacional

Si se sincerara, aceptarían que ante el inminente proceso político para el año 2024, su única alternativa de sobrevivencia, es negociar una coalición, como inicialmente lo hicieron: PAN-PRI-PRD, para intentar ganar una mayor representación en el congreso federal y así convertirse en un dique contra la presidenta o presidente de Morena que resulte de la elección dentro de 2 años, porque es ingenuo pensar que la oposición, que se mantuvo en el ostracismo e inerme ante el crecimiento de Morena, sin impulsar a un o una candidata presidencial por su parte, pueda en 19 meses construir a un personaje que se oponga mínimamente a la locomotora presidencial lopezobradorista y su abanderada o abanderado.