Los turcos, cúmulo de historia


Osmán I.

Literatura oral la ha transmitido de generación en generación. (balazo)

  • Turquía es oriente y occidente Europa y Asia.
  • Es cuna de la enorme civilización mediterránea.
  • Escenario de glorificadas épicas motivo de asombro.

Reportajes Metropolitanos

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

(Primera parte)

Hoy que está tan de moda la inmigración, vale la pena platicar sobre el Imperio Turco. Y quien mejor que el ilustrado traumatólogo, ya convaleciente, don Fernando Calderón Ramírez de Aguilar, pueda moderar esta intromisión nuestra. No se sabe si Plinio Viejo (23-79) o su sobrino el Joven (61-112), aunque es muy probable que haya sido el Viejo, ya menciona a los turcos que pernoctaron al norte del Bósforo y les incluye entre los pueblos trashumantes. Aquellos que pasan a pastores y ganado desde los pastos de invierno a los de verano y viceversa. Vastas sylvas occupant, dice Pomponio Mela citado por Plinio el Viejo como autor de un compendio geográfico de tres volúmenes en donde lo refiere. De raza turania, muy mezclados con sus vecinos arios, los turcos permanecieron inactivos hasta que las hordas de mongoles los empujaron a las tierras altas de Asia Menor.

Aprovechándose de la destrucción del califato de Bagdad por los mongoles en 1258, un grupo de turcos empezó a establecerse sólidamente en la frontera de Armenia. El primer caudillo de estos recién llegados se llamaba Ertogrul. Según se relata, él fue quien tuvo la visión de la media luna que iba creciendo en los pechos de su enamorada y que tenía que ser el símbolo de la nación turca. Osmán, hijo de Ertogrul, se estableció en Konia, la antigua Iconium, con el título de Emir. Osmán es venerado aun por los turcos como fundador de su nación, de aquí que estos se llamen a sí mismos osmanlíes, que quiere decir descendientes de Osmán. Pero como los europeos pronunciaron Otmán, por ese error se les llama otomanos. Entre las reliquias del tesoro de Constantinopla se guarda el sable y el estandarte de Osmán al lado del manto del Profeta. Orkán, hijo de Osmán, consiguió extender su autoridad hasta el Bósforo. A mediados del siglo XIII conquistó Nicea, Nicomedia y Brusa. Esta su capital. En Brusa fueron enterrados los seis primeros sultanes osmanlíes. Sus sarcófagos están rodeados de más de quinientas sepulturas de bajaes, santones, poetas y jurisconsultos. Otro centro de la primitiva cultura turca fue Nicea. La iglesia donde se había reunido el año 325 el gran Concilio Ecuménico quedó convertida en mezquita y se fundó ahí una escuela de derecho y teología que hasta el siglo pasado aún existía.

Bandera turca

CREANDO LA MILICIA TURCA

Por fin, Orkán preparó las conquistas de sus descendientes con la creación de la milicia profesional turca: los batallones de jenízaros (el término jenízaro es una corrupción latina de la palabra yeniçeri que en turco quiere decir nuevos soldados). Para formarlos se seleccionaba a los más robustos, fuertes y resistentes, sobre todo entre los niños cristianos tomados del botín de las ciudades o comprándolos en el mercado, a quienes se educaba para la vida militar y según los principios del islam. Al escoger a los hijos de cristianos para pelear contra los cristianos no lo hacían sólo por rencor, sino porque querían muchachos que no tuvieran familia, para que pertenecieran enteramente al monarca.

Estos chicos tenían que ser reclutados entre esclavos, pero como el islam no admite la esclavitud de los creyentes, había que encontrarlos entre los cristianos, pero mientras adquirían los hábitos guerreros se hacían libres al crecer dentro del islam. ¿No ha dicho por ventura el Profeta que, al nacer, todos nacemos mahometanos? Calderón Ramírez de Aguilar sostiene que en un principio sólo se agregaban cada año mil soldados, pero poco a poco se elevó la cifra de los reclutas por lo que en algunos años el ejército aumentó a cuarenta mil bisoños. Esto explica la fuerza militar de Turquía, y también su debilidad, porque dependía de unas milicias adiestradas en el arte de la guerra pero que no tenían vínculos de raza ni familia y casi ni religión. Los jenízaros se jugaban la vida por espíritu de cuerpo, pero si se rebelaban dejaban al Estado turco completamente indefenso. En ellos existía algo más que el pundonor del soldado ya que tenían cierto odio de casta con una mentalidad casi salvaje que los hacia irresistibles. Con estas milicias sin patriotismo, aunque bien disciplinadas, Turquía llegó a ser la primera potencia militar de Europa hasta mediados del siglo XVII. El episodio del paso de los turcos de la ribera asiática del Bósforo a Europa es digno de una novela de aventuras. Nos refiere don Fernando. Reinaba todavía Orkán, cuando una noche de 1357 su hijo Suleiman cruzó el Helesponto en unas armadías (balsas hechas de troncos de madera) acompañado sólo por sesenta jenízaros. En la costa europea sorprendió a la población bizantina de Tzimpo y se llevó las barcas que había en el puerto. (Estás embarcaciones fueron la primera armada turca). Con ellas, Suleimán atravesó otra vez el estrecho, frente a Gallipoli en el preciso momento en que un terremoto acababa de derribar un lienzo de las murallas. Así, Suleimán fue conquistó tierras y ciudades en Europa. A su muerte había llegado hasta Rodosto. Su hermano Murad continuó sus campañas.

LLEGAN A BIZANCIO

Conquistó Andrinópolis. Brusa quedó como una ciudad santa en Asia, mientras que en Europa Andrinópolis como sede del gobierno hasta que un siglo después, con la toma de Constantinopla, los turcos pudieron establecerse en el prestigioso solar de la antigua Bizancio. No fueron los emperadores bizantinos los que les detuvieron. Servios y mongoles impidieron el avance de los turcos. Unos desde Occidente y los otros por Levante.

Hacía tiempo que la pequeña nación Servia se engrandecía a expensas de Bizancio cuando los turcos los aniquilaron en 1389 en la llanura de Kossova. Para reparar el daño sufrido en Kossova, servios, búlgaros y albaneses han luchado todo el siglo XX. La jornada de Kossoba fue fatal para los turcos vencedores. Al recorrer Murad los campos de batalla durante la noche posterior al combate y observar la degollina de servios casi todos imberbes, uno de los caídos tuvo la fuerza suficiente para sacar su puñal y clavarlo en zona mortal del cuerpo del sultán, quien murió poco después de ver ajusticiar a Lázaro, rey de los servios. Reavivada su energía, los mongoles aparecieron otra vez por Levante con la poderosa personalidad de Tamerlan, quien con sus tribus nómadas conquistaría ocho millones de kilómetros cuadrados en Eurasia. Cuando Bayaceto I, hijo de Murad, comenzaba a avanzar otra vez hacia Hungría, se vio obligado a retroceder para detener al Gran Kan (rey de reyes) que ya estaba en el Asia Menor. En 1402 tuvo lugar el choque de turcos y mongoles en el llano de Angora. Bayaceto I fue vencido y hecho prisionero. Tamerlan ya no se sintió con energía para seguir el ataque a Occidente y regresó para conquistar China. Murió en el intento. No todos Los hijos de Bayaceto tuvieron fortuna y sólo uno de ellos llamado Mahometo consiguió recobrar los estados de su padre y prepararlos para un mayor engrandecimiento. Antes de morir en 1421 designó como su sucesor a su hijo Murad II. Puso sitio a Constantinopla pero abandonó la empresa para no enfrentarse a la cristiandad. Por lo que Bizancio dijo en esa época en el sentido de que la Virgen se había aparecido en la brecha de las murallas, vestida de color violeta y una aureola de luz.

Iglesia de Santa Sofía en Constantinopla, hoy Estambul
Tumbas de sultanes

EMPRENDEN LA CONQUISTA

A los pueblos balcánicos les suscitaron dos grandes enemigos, el húngaro Hunyade, gobernador de Valaquia y el legendario Eskanderberg príncipe del Epiro. También nos dice el traumatólogo Calderón Ramírez de Aguilar que Eskanderberg se había educado en la corte turca, pero escapó y tomó las llaves de la capital del Epiro. Ya en su patria, reunió a los caudillos montañeses del Epiro y Albania que durante un cuarto de siglo desbarataron uno tras otro los ejércitos turcos y no tuvieron más remedio que emplear sus energías restantes en atacar Constantinopla Otro hijo de Murad, Mahometo II, quien poseía una educación excepcional y hablaba cinco lenguas (árabe, persa, hebreo, griego y latín) decidió emprender la conquista en 1453.

Mandó fundir cañones colosales, reunió una flota de 280 navíos y su ejército aumentó hasta llegar a estar formado por 250 mil jenízaros y voluntarios. Dentro de la gran metrópoli, el emperador Constantino no pudo reunir más que 4,973 combatientes, pero su pueblo creía en la protección de la Panagia o Madre de Dios que según se explicó más arriba se había aparecido durante el ataque de Murad II. Constantino, brillante paleólogo o estudioso de las lenguas antiguas, esperaba la ayuda de la cristiandad occidental, pero los delegados que envió al Papa sólo pudieron conseguir la promesa de que reuniría una cruzada si definitivamente y sin reservas los griegos se reunían a la iglesia latina. Poco a poco se logró que el Papa y el Patriarca se abrazaran frente a la catedral de Florencia. Al regresar el emperador del concilio, la escena se repitió en la iglesia de Santa Sofía. Así, a pesar del horror que causó a la mayoría de los griegos ver mezclar en la comunión el agua con el vino y las hostias de pan sin levadura, puede decirse que la cuestión religiosa no era ya un obstáculo para el socorro que se pedía en Oriente. Pero a mediados del siglo XV el papado atravesaba una crisis de autoridad y, aunque el pontífice lo hubiera deseado, su intervención a favor del Imperio Bizantino no pudo ser muy eficaz.

¿MUSULMANES O CRISTIANOS?

Mientras en Constantinopla se debatía si debían preferir el turbante del turco sobre el capelo del cardenal, y si Santa Sofía había quedado o no profanada por la comunión con los latinos, Mahometo II enfilaba sus baterías contra la muralla que defendía la capital por la parte de tierra. El uso de la pólvora había sido enseñado a los turcos por renegados cristianos. El 29 de mayo de 1453 Mahometo II emprendió el asalto. Dentro de la ciudad no encontró resistencia. Prelados, senadores y religiosos quedaron convertidos en esclavos del primero que pudo echarles la mano. Mahometo II tenía 23 años cuando entró en Constantinopla. Aprovechó la caída de Constantinopla y acabó la conquista de Grecia, Servia y Valaquia. Posteriormente pensó invadir Italia, pero antes urgía la conquista de la Isla de Rodas defendida por los caballeros de la Orden militar del Hospital.

Mezquita Ertogrul Gazy, nombrada asÌ en honor al caudillo

LEYES, CÓDIGOS Y REGLAMENTOS          

En previsión del ataque, Pierre d’Aubusson, Gran Maestre de la Orden y cardenal de la Iglesia Católica, llamó a todos los miembros de la Orden, quienes quedaron juramentados para morir antes que rendirse. Los turcos llegaron con ciento sesenta galeras en mayo de 1481 pero dos meses después tuvieron que reembarcarse con grandes pérdidas. El sitio de Rodas probó a la cristiandad que los turcos no eran invencibles. Mahometo II debió sufrir enormemente su fracaso ya que murió poco después del regreso de su armada. Durante el largo reinado de Mahometo II se formó una constitución y un código religioso llamado Kanun-name (literalmente libro de leyes) dividido en tres partes. Una del gobierno, otra de las ceremonias y otra más de los castigos, multas y precio de los cargos públicos. En el código impera el número cuatro porque cuatro son los ángeles que sostienen el Corán, y cuatro los discípulos de Mahoma de los que arranca la tradición que es suplemento de la revelación. Dio paso a la formación de los ulemas, una especie de letrados con alta cultura que deberían saber por lo menos tres idiomas (turco, árabe y persa). Jugaron un papel importante dado el gran poder que poseían, pero por soberbios y reaccionarios, al final retrasaron la transformación de Turquía en un Estado moderno.

Tumbas de sultanes

SEMEJANZAS CON EL CÓDIGO HAMMURABI

El código de Mahometo II tiene cierto parecido con el Hammurabi escrito antes de Cristo. Bayaceto I tuvo otro hijo, Selim, que ambicionaba el poder. Después de la abdicación de Bayaceto I, Selim conquistó Persia, Palestina y Egipto del que dependía Arabia con sus ciudades santas la Meca y Medina. Selim gobernó entre 1512 y 1520. Posteriormente reinó Solimán el Magnífico durante cuarenta y seis años de política expansiva (1520-1566). Conquistó Rodas y Belgrado, las dos plazas fuertes de la cristiandad en Oriente. Incremento la fuerza naval y protegió a los corsarios para que hostigaran continuamente al Imperio de Occidente. En una batalla aprisionó al rey de Francia quien le pidió una alianza. Solimán consideraba al rey como un sultán destronado cuya propuesta no merecía atención y le respondió que era propio de soberanos ser ricos y poderosos y mañana hallarse en cautiverio. La distribución de las tierras conquistadas había sido dividida en feudos llamados timars y ziamets. (La singularidad de la subdivisión del dominio público entre los osmanlíes proviene porque las mujeres no pueden heredar, y en caso de faltarle descendencia masculina a alguno de los grandes feudatarios, el Estado heredaba otra vez los feudos y el sultán los concedía a hombres nuevos). Turquía carece de esas familias anquilosadas de la rancia aristocracia europea que se resisten a toda idea de transformación, nos confirma don Fernando.

craveloygalindo@gmail.com