{"id":1132,"date":"2024-10-26T21:39:28","date_gmt":"2024-10-27T02:39:28","guid":{"rendered":"https:\/\/elcorreodeoaxaca.com\/?p=1132"},"modified":"2024-10-26T21:39:28","modified_gmt":"2024-10-27T02:39:28","slug":"kafka-contra-kafka","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcorreodeoaxaca.com\/?p=1132","title":{"rendered":"Kafka contra Kafka"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><em><strong>Il\u00e1n Semo\/La Jornada<\/strong><\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_1135\" aria-describedby=\"caption-attachment-1135\" style=\"width: 273px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/elcorreodeoaxaca.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/semo-milan-kundera.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1135\" src=\"https:\/\/elcorreodeoaxaca.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/semo-milan-kundera-283x300.jpeg\" alt=\"\" width=\"283\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/elcorreodeoaxaca.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/semo-milan-kundera-283x300.jpeg 283w, https:\/\/elcorreodeoaxaca.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/semo-milan-kundera-316x335.jpeg 316w, https:\/\/elcorreodeoaxaca.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/semo-milan-kundera.jpeg 441w\" sizes=\"auto, (max-width: 283px) 100vw, 283px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-1135\" class=\"wp-caption-text\">Milan Kundera<\/figcaption><\/figure>\n<p>Franz Kafka public\u00f3 su primer libro de relatos\u00a0<em>Consideraci\u00f3n<\/em>, en 1913 a la edad de 29 a\u00f1os; en 1915, apareci\u00f3 el c\u00e9lebre cuento\u00a0<em>La metamorfosis<\/em>; y en 1919, las 14 historias lac\u00f3nicas que integran el mundo inquietante de\u00a0<em>Un m\u00e9dico rural<\/em>. Seg\u00fan las noticias de sus\u00a0<em>Diarios<\/em>, empez\u00f3 a escribir de joven a los 15 a\u00f1os, aunque nada le parec\u00eda digno de ser entregado al p\u00fablico.<\/p>\n<p>En realidad, habr\u00edan bastado esos tres breves textos iniciales y ese escueto lapso de vida, compilados en seis a\u00f1os y un par de cientos de p\u00e1ginas, para lograr lo que finalmente sucedi\u00f3: cambiar para siempre la literatura del siglo XX o, si se quiere, la literatura en general.<\/p>\n<p>Su ce\u00f1ida econom\u00eda escritural, al igual que la de Juan Rulfo, reafirman la m\u00e1xima que define la originalidad de toda escritura: lo que importa es la justa proporci\u00f3n entre el signo y la signatura. Una pesadilla como las 14 que componen a\u00a0<em>Un m\u00e9dico rural<\/em>\u00a0no puede durar m\u00e1s de una veintena de cuartillas. Una historia tan prodigiosa como la que consigna\u00a0<em>Lolita<\/em>, de Nabokov, requiere cientos de ellas.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1134\" aria-describedby=\"caption-attachment-1134\" style=\"width: 220px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/elcorreodeoaxaca.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Max-Brod.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1134\" src=\"https:\/\/elcorreodeoaxaca.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Max-Brod-230x300.jpeg\" alt=\"\" width=\"230\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/elcorreodeoaxaca.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Max-Brod-230x300.jpeg 230w, https:\/\/elcorreodeoaxaca.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Max-Brod-257x335.jpeg 257w, https:\/\/elcorreodeoaxaca.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Max-Brod.jpeg 441w\" sizes=\"auto, (max-width: 230px) 100vw, 230px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-1134\" class=\"wp-caption-text\">Max Brod<\/figcaption><\/figure>\n<p>Kafka escribi\u00f3 m\u00e1s. Tres novelas inacabadas, otros cuentos, una colecci\u00f3n aleatoria de meditaciones, cartas y sus diarios. La tuberculosis pudo m\u00e1s que el meticuloso cuidado de su escritura. No alcanz\u00f3 \u2013o no se aventur\u00f3\u2013 a publicar ning\u00fan otro texto. Muri\u00f3 en Viena en 1924 a la edad de 40 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Antes, pidi\u00f3 a su amigo y confidente Max Brod que quemara sus manuscritos. Brod desoy\u00f3 la s\u00faplica de su amigo y public\u00f3 varios de ellos. Desde entonces el argumento es famoso: Brod habr\u00eda acatado la voluntad \u00edntima, no declarada, del muerto. Kafka podr\u00eda haber destruido \u00e9l mismo sus escritos. Dej\u00f3 que otros lo hicieran por escr\u00fapulos que desconocemos, no para que complacieran su \u00faltimo deseo.<\/p>\n<p>Jorge Luis Borges, del cual siempre se espera una teor\u00eda in\u00e9dita, sugiere otra hip\u00f3tesis: \u201cKafka hubiera deseado escribir una obra venturosa y serena, no la uniforme serie de pesadillas que su sinceridad le dict\u00f3\u201d. En otras palabras: al verse en el espejo de sus propios textos, sent\u00eda que era otro distinto, acaso un desconocido que lo inquietaba o hasta lo intimidaba. Sin saber exactamente por qu\u00e9, tem\u00eda por la integridad de la relaci\u00f3n entre su obra y la imagen de s\u00ed. Al menos es lo que escribe en sus\u00a0<em>Diarios<\/em>:<\/p>\n<figure id=\"attachment_1137\" aria-describedby=\"caption-attachment-1137\" style=\"width: 168px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/elcorreodeoaxaca.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/semo-Jorge-Luis-Borges.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1137\" src=\"https:\/\/elcorreodeoaxaca.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/semo-Jorge-Luis-Borges-178x300.jpg\" alt=\"\" width=\"178\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/elcorreodeoaxaca.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/semo-Jorge-Luis-Borges-178x300.jpg 178w, https:\/\/elcorreodeoaxaca.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/semo-Jorge-Luis-Borges-198x335.jpg 198w, https:\/\/elcorreodeoaxaca.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/semo-Jorge-Luis-Borges.jpg 441w\" sizes=\"auto, (max-width: 178px) 100vw, 178px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-1137\" class=\"wp-caption-text\">Jorge Luis Borges<\/figcaption><\/figure>\n<p>\u201cEste miedo (a la escritura) es justificado, porque s\u00f3lo habr\u00eda que fijar definitivamente la conciencia de uno mismo mediante la literatura, cuando esto pudiera hacerse con la mayor integridad hasta las \u00faltimas consecuencias accesorias, as\u00ed como con entera veracidad. Porque de no ocurrir as\u00ed \u2013y de todos modos no soy capaz de ello\u2013, lo escrito sustituye entonces, por propio deseo y con la prepotencia de lo fijado, a lo que se siente de un modo general y lo hace \u00fanicamente de manera que el aut\u00e9ntico sentimiento desaparece, y uno reconoce demasiado tarde la futilidad de lo anotado.\u201d<\/p>\n<p>En sus anotaciones sobre la novela\u00a0<em>El proceso<\/em>, Milan Kundera acaso encuentra a ese otro Kafka oculto en s\u00ed mismo en el desasosiego de los avatares de Joseph K., el infortunado h\u00e9roe del relato. Acechado por una insensata sospecha, K. nunca logra descubrir de qu\u00e9 se le acusa, ni qui\u00e9n lo acusa. Jam\u00e1s llega a enfrentar a quien dio la orden de que se presente ante el juzgado; \u00e9ste, que act\u00faa en lo invisible, sin previo juicio, termina por hacerlo matar.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1133\" aria-describedby=\"caption-attachment-1133\" style=\"width: 173px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/elcorreodeoaxaca.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/semo-la-metamorfosis.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1133\" src=\"https:\/\/elcorreodeoaxaca.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/semo-la-metamorfosis-183x300.jpg\" alt=\"\" width=\"183\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/elcorreodeoaxaca.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/semo-la-metamorfosis-183x300.jpg 183w, https:\/\/elcorreodeoaxaca.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/semo-la-metamorfosis-625x1024.jpg 625w, https:\/\/elcorreodeoaxaca.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/semo-la-metamorfosis-205x335.jpg 205w, https:\/\/elcorreodeoaxaca.com\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/semo-la-metamorfosis.jpg 756w\" sizes=\"auto, (max-width: 183px) 100vw, 183px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-1133\" class=\"wp-caption-text\">La metamorfosis<\/figcaption><\/figure>\n<p>En\u00a0<em>La risa de Kafka<\/em>, Kundera contrasta la figura de Rask\u00f3lnikov (Dostoievski) con la de Joseph K. El personaje de\u00a0<em>Crimen y castigo<\/em>\u00a0no logra lidiar con la culpa que lo acecha; para liberarse de su peso, y hallar cierta paz, acepta su castigo. Es la l\u00f3gica de la teodicea de la moral cristiana: \u201cla culpa que busca el castigo\u201d. En Kafka, escribe Kundera, \u201cesta l\u00f3gica se invierte\u201d. El sospechoso no conoce la raz\u00f3n de la sospecha. As\u00ed la sospecha deviene el castigo mismo. Como desconoce los motivos de su falta o delito, m\u00e1s a\u00fan: ni siquiera conoce la falta misma, el acusado necesita explicarse la raz\u00f3n de por qu\u00e9 es acusado: \u201cel castigo busca la falta\u201d. Pero \u00e9ste debe consumarse: \u201cel castigo encuentra a la falta a fin de cuentas\u201d.<\/p>\n<p>Y qu\u00e9 castigo mayor para un escritor, que la desdicha de verse paralizado ante la publicaci\u00f3n de su obra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Il\u00e1n Semo\/La Jornada Franz Kafka public\u00f3 su primer libro de relatos\u00a0Consideraci\u00f3n, en 1913 a la edad de 29 a\u00f1os; en 1915, apareci\u00f3 el c\u00e9lebre cuento\u00a0La metamorfosis; y en 1919, las 14 historias lac\u00f3nicas que integran el mundo inquietante de\u00a0Un m\u00e9dico rural. 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