Gran Angular: Recepcionista, encargada del despacho


De la Segego en Oaxaca     (balazo)

Detalles de la captura de Javier Duarte de Ochoa; ya lo tenían ubicado.

Autenticidad, un activo en Delfina Gómez, candidata a gobernar Edomex.

Raúl Rodríguez Cortés

María del Carmen Ricárdez Vela, quien fuera coordinadora de edecanes hace unos ayeres, es ahora la encargada del despacho de la Secretaria General de Gobierno.

El secretario, Alejandro Avilés Álvarez dimitió, y su renuncia aceptada (lo que quiere decir que fue cesado), por disponer de un helicóptero oficial para que su hijo y un grupo de amigos se fueran a Puerto Escondido de vacaciones de Semana Santa.

Belleza y eficacia política no están necesariamente reñidas, aunque es claro que el atractivo femenino suele ser un arma para escalar posiciones, sobre todo en rudos escenarios como el de la política, aun dominado por prejuicios machistas y hasta misóginos.

El caso es que la mujer que hoy opera formal, aunque provisionalmente los asuntos políticos del estado, inició su carrera como recepcionista del ex gobernador Heladio Ramírez (1986-1992). Desde entonces su carrera ha sido ascendente y lleva en esto cinco sexenios, casi treinta años en la vida pública de Oaxaca. O sea que experiencia tiene, pero habría que revisar su desempeño público que acaso termine cuando el gobernador Alejandro Murat designe a quien será su nuevo Secretario General.

Después de su inicio con Heladio, no se separó de la administración pública local. Impulsada por el ex candidato del PAN-PRD a la gubernatura, José Antonio Estefan Garfias, entonces secretario general de Diódoro Carrasco (1992-1998), fue delegada del gobierno en Tehuantepec y diputada federal por ese distrito.

En el siguiente gobierno (1998-2004), fue oficial mayor del Congreso de Oaxaca y de cara al proceso sucesorio se sumó a Ulises Ruiz ((2004-2010), quien la nombró directora del Registro Civil.

No obstante, apareció como parte del grupo tricolor que apoyaba una candidatura ajena a la de Ruiz. Después se supo que éste la había infiltrado para que le pasara toda la información del precandidato tricolor contrincante, al que acabó traicionando para sumarse a la candidatura priista de Ulises, quien resultó ganador en los comicios de 2004 y el derrotado fue Gabino Cué. De aquellos tiempos y aquellas maniobras le viene el apelativo de “La Mata Hari”, en referencia a la famosa bailarina y cortesana que fue doble espía durante la Primera Guerra Mundial razón por la cual fue fusilada.

 

En el gobierno de Cué (2010-2016), el derrotado Pérez Magaña, quien quedó al frente del PRI estatal, se la llevó como secretaria general de partido y la impulsó a una nueva diputación local.

Tras el triunfo electoral del priista Alejandro Murat y la llegada de Alejandro Avilés a la secretaría general de gobierno, fue nombrada subsecretaria, cargo con el que hoy está encargada del despacho.

Su ya larga carrera en la política oaxaqueña le ha permitido consolidar jugosos negocios, como el de la flotilla de taxis y moto taxis que operan en todo el estado, y ser poseedora de un rancho de unas mil hectáreas en San Pedro Huamelula, zona de Istmo, que se dice heredó de su padre.

Alejandro Avilés Álvarez, es ahora el poseedor de un récord nada decoroso: es el secretario general de gobierno de Oaxaca que menos ha durado en el cargo. Estuvo al frente de esa dependencia tres meses con 17 días, del primero de diciembre de 2016 al 17 de abril de 2017.

Y es que el 13 de abril (jueves santo), se le atravesaron los caprichos de su hijo Alejandro Avilés Jr. Ese día a las cinco de la tarde, el helicóptero del gobierno “Augusta AW109 Power”, matrícula XC-HUX, tripulado por los pilotos Emilio Olmos y Ulises Guzmán, despegó del hangar oficial del aeropuerto de Oaxaca con destino a Puerto Escondido.

Trasladaba para pasar las vacaciones de Semana Santa, al hijo del secretario general de gobierno, a su hermana Josefina y a sus amigos Dora Hinostrosa, Laura García y José Ángel Cortés. Como reacción inmediata, el gobernador Alejandro Murat cesó al coordinador de Transportes Aéreos del hangar oficial, José Álvarez Romo de Vivar.

Avilés Álvarez, ofreció una disculpa pública que fue insuficiente. Fue entonces que presentó su renuncia, misma que fue aceptada por el gobernador quien designó como encargada del despacho a María del Carmen Ricárdez Vela. Y en eso está “La Mata Hari”, hasta que se designe sucesor.

Mata Hari

 

LA HUÍDA DE JAVIER DUARTE

El jet privado Hawker Beechcraft 800 XP, matrícula XA-STK, finalmente despegó del aeropuerto internacional de Toluca unos minutos antes del mediodía del viernes santo (14 de abril).

Su plan de vuelo marcaba como hora de salida hacia la ciudad de Guatemala, las 9:30 horas. Pero a las 9:35, cuando estaba por iniciar maniobras en la posición 2 de la zona de salidas y llegadas internacionales, fue abordado por oficiales de aduanas.

Había llamado la atención que en la aeronave viajaran familiares del prófugo Javier Duarte de Ochoa, entre ellos sus tres hijos Emilio, Javier y Carolina.

En el portafolios de su tío, José Armando Rodríguez Ayache, concuño del ex gobernador de Veracruz, los aduanales encontraron 267 mil 364 pesos (13 mil 368 dólares), repartidos en sobres: dos billetes de 500 euros, 54 de 100 euros, 15 de 200 euros, 40 de 50 euros, 20 de 20 euros, 18 de 10 euros, siete de cinco euros, diez de mil pesos, nueve de 500 pesos, uno de 200 pesos, dos de 100 pesos, cinco de 50 pesos, 67 de 20 dólares, tres de diez dólares y 15 de cinco dólares.

Cuando alguien lleva más de diez mil dólares y no los declara, normalmente se le consigna al ministerio público. Esta vez se optó por multarlo y dejarlo ir con el resto de sus acompañantes: su esposa Mónica Macías Tubilla, cuñada de Duarte, sus hijos Paulina y Santiago Rodríguez Macías y la abuela María Virginia Tubilla de Macías.

Informadas de la identidad de los ocupantes del vuelo, la Agencia de Investigación Criminal (AIC) de la PGR y la Interpol, se concentraron en conocer el destino final de los viajeros y corroborar el dato que ya tenían de la ubicación del ex gobernador de Veracruz, a quien habían seguido la pista por Chiapas y Guatemala desde el 10 de noviembre de 2016.

GRAN ANGULAR ALEJANDRO AVILES

EL “DESCANSO” QUE NUNCA FUE

Javier Duarte de Ochoa llegó a Panajachel (132 kilómetros al suroeste de la ciudad de Guatemala) el miércoles santo (12 de abril). Se hospedó en la habitación 505 del Hotel Riviera, presuntamente adquirida en propiedad por uno de los múltiples prestanombres del ex gobernador.

La inusual operación fue reportada a la Policía Nacional guatemalteca que, a su vez, la transmitió a la AIC. Su director Omar Hamid García Harfuch se trasladó de inmediato al vecino país con un grupo de agentes. Llegó el jueves santo (13 de abril) y situó su centro de operaciones en un hotel cercano al Riviera, también situado a las orillas del espectacular lago volcánico de Atitlán.

Hasta ese punto había llevado a Duarte su huida. Cuando pidió licencia al Congreso, el 10 de octubre del año pasado, estuvo unos días en Veracruz. El 14 de octubre, la PGR obtuvo orden para aprehenderlo. Dos días después, Duarte salió de Veracruz en un helicóptero del gobierno del estado que tenía plan de vuelo a la ciudad de México. Pero se fue a Coatzacoalcos. Desde ahí viajó por tierra a alguna de las varias fincas cafetaleras que adquirió mediante prestanombres en la región del Soconusco, Chiapas.

El 10 de noviembre fue detenido en el aeropuerto de Tapachula Mario Medina Garzón, primo de Karime Macías, esposa de Duarte. Le encontraron dos pasaportes falsos con las fotografías del ex gobernador y su mujer, pero con los nombres de Alex Huerta del Valle y Gabriela Ponce Arriaga. Además, le aseguraron siete mil 500 dólares. Seis días después, el suegro y socio del ex gobernador, Antonio Macías Yazaguey, decidió mudarse de Coatzacoalcos a Tuxtla Gutiérrez con los hijos de Duarte. Los indicios eran sólidos: el prófugo ex gobernador de movía entre Chiapas y Guatemala.

gran angular delfina gomez

FALTAN PRECISIONES

No se ha podido determinar con precisión el día que Duarte cruzó la frontera. Lo hizo, se sabe, por alguno del casi centenar de puntos ilegales que tiene la prosa frontera sur. Su red de apoyo le puso a disposición un helicóptero de la empresa de servicios aéreos “The Guisse”, operado por un piloto salvadoreño.

Él lo habría llevado al oriental departamento de Livingston, en la desembocadura del Río Dulce. En el hotel Villa Caribe, antes “El Tucán”, pasó sus primeras noches en Guatemala, confundido entre los turistas mochileros que suelen alojarse en esos lares.

Después se movió a la capital, a una casa de Residencial Alto Valle, fraccionamiento de lujo ubicado en el kilómetro 12.5 de la carretera a El Salvador. Solía visitar con frecuencia los centros comerciales “La Pradera” y “Paseo de Cayalá”, este último en la zona más exclusiva de la capital guatemalteca, conocida por la gente como “la ciudad privada de los ricos”.

De ahí habría viajado el jueves santo a Panajachel. Al día siguiente, el viernes santo, lo alcanzó su esposa Karime. El sábado, en horas de la tarde, llegaron sus hijos y familiares. Ese 15 de abril, 25 agentes de la AIC y la policía guatemalteca esperaron todo el día que un juez obsequiara la orden de aprehensión.

Habían desplegado dos círculos de seguridad en torno al hotel Riviera. A las nueve de la noche con un minuto, Duarte salió de la habitación 505 y bajó al lobby. Le echaron guante el sábado de gloria. Planeaba irse a Europa el domingo de resurrección. Para eso los euros que le llevaba su concuño y la contratación por 45 mil dólares, presuntamente ya amarrada, de un jet privado. No pudo continuar en su ruta de escape.

GRAN ANGULAR JAVIER DUARTE

DELFINA, LA HIJA  DE UN ALBAÑIL

Delfina Gómez Álvarez sí se ve al frente del gobierno del Estado de México. Hace nueve meses, cuando López Obrador anunció que sería ella la candidata de Morena, no era más que una ilusión el poder ganar las elecciones del próximo 4 de junio. Su objetivo, entonces, ser competitiva y convertir al Movimiento de Regeneración Nacional en la tercera o la segunda fuerza política del estado. Pero hoy, cuando falta mes y medio para los comicios, considera más que factible su victoria. Y sin rodeos, ajena a los circunloquios, fundamenta su aserto en conversación con este reportero.

Tiene muy claro que su candidatura, aun sin estar afiliada a Morena -dato que revela sin dejarse abrumar por lo políticamente correcto-, da cauce al hartazgo inocultable que los mexiquenses muestran hacia el PRI, el partido que siempre los ha gobernado.

Delfina sabe -según explica mientras apura un trago de té de manzanilla en el bar del vestíbulo del Hotel Casa Blanca de Lafragua- que enfrenta a un aparato de poder que gasta dinerales para impedir la derrota y que, en el peor de los escenarios, solo cedería a la alternancia ya probada, sin cambio verdadero, según considera, que ofrecen el PAN y su candidata Vázquez Mota.

No desdeña la influencia de AMLO en el crecimiento de su candidatura, pero rechaza que sea un títere, una “juanita” del hombre de Macuspana. ¿Y los spots? “No todos han sido de él”. ¿Y el que usted haya gastado más en la precampaña? “Solo yo hice precampaña”. ¿Qué Duarte financió en Veracruz a López Obrador y a Morena? “Eso es una mentira, no podrán probarlo”.

Delfina, de 54 años, se considera de izquierda. ¿Socialista, comunista? “A favor de la justicia social”. Revela que se ha acercado con éxito a grupos empresariales mexiquenses. “Ellos son los que detonarán el empleo”. ¿Populista? “Si defender a los pobres lo es, entonces me apunto”, parafrasea a López Obrador. Y sin perder el optimismo y la tranquilidad que transmiten sus ojos, confía en que la organización que ha resultado del trabajo político de Morena en el estado, sabrá vigilar y defender el voto.

Hija de albañil y ama de casa, Delfina no reniega de su origen y agradece a sus padres la oportunidad de estudiar. Maestra normalista, licenciada en Educación Básica, con posgrados en Pedagogía y Administración de Instituciones Educativas. Siempre trabajó para financiar sus estudios. La suya no es una sencillez de pose. De pronto parece políticamente ingenua. Sencillez e ingenuidad son un activo que le permite conectar muy bien con la gente. Pero acaso sean un pasivo en las rudezas de la política, en el ejercicio del poder. Su experiencia, en esos menesteres, se limita a haber gobernado Texcoco, un municipio mexiquense de tres millones de habitantes, y a haber sido diputada federal de la actual Legislatura.

La plática de Delfina deja ver a una mujer divertida, bromista, que sabe reírse de sí misma. ¿Por qué no se ha casado? No le ofende la indiscreción y responde: “Porque no me he enamorado”.

Quien esto escribe jamás había platicado con ella. Estas líneas reflejan una primera impresión, procurando sacudir filias y fobias. Un primer esbozo de su personalidad.

Tal vez todo esto explique por qué la candidatura de esta mujer tenga un crecimiento diario de 110 por ciento en las redes sociales, de acuerdo con la medición realizada por la empresa Consultores365.com. Realizada del 3 al 19 de abril pasado, la medición contabiliza, según informa en su metodología, todo el universo de las redes sociales, descartando cuentas falsas y “bots”. Medido por aprobación (me gusta o “like”) encabeza las preferencias la panista Josefina Vázquez Mota con 300 mil, seguida por el priista Alfredo del Mazo con 250 mil, la morena Delfina con 230 mil y el perredista Juan Zepeda con 100 mil. (rrodriguezangular@hotmail.com) (raulrodriguezcortes.com.mx).