Escuelas de tiempo completo


Falta claridad en las reglas de operación, señalan expertos.

Adelanta SEP a estados casi mil millones de pesos en ese rubro.

 Ari Salgueiro

Hay un tema en el ámbito educativo que puede convertirse en una molesta piedra en el zapato para la actual administración y la implementación de la Reforma Educativa, se trata ni más ni menos que de la operación de las escuelas de tiempo completo.

Aun cuando el Programa de Escuelas de Tiempo completo tiene ocho años de operación, hasta ahora los datos sobre su desempeño se pierden en la nebulosa de la burocracia.

De acuerdo con datos del Instituto Mexicano para la Competitividad, este programa, considerado como una de las bases de la propuesta federal no tiene indicadores de operatividad, objetivos y normatividad.

Los especialistas aseguran que no es suficiente con incrementar los tiempos de permanencia en las escuelas, pues además son necesarios esos elementos para mejorar, realmente, la calidad del aprendizaje.

La falta de claridad en las reglas de operación, así como los deficientes controles a los recursos que se destinan a las entidades por dicho programa, provocan que una estrategia que pudiera servir para elevar la calidad educativa en el país, quede sólo en cifras mediáticas.

De acuerdo con las cifras de la SEP, al arranque del actual sexenio había 6 mil 708 escuelas bajo este esquema y para  2014 suman ya 23 mil 182.

Sin embargo, el crecimiento es un espejismo pues es un programa que la misma Auditoría Superior de la  Federación ha asegurado que tiene una preocupante falta de la normativa necesaria, acorde con su relevancia, para apoyar a una gestión adecuada y transparente de sus recursos.

Sólo hay que recordar que en la Cuenta Pública 2013, el órgano fiscalizador emitió cinco promociones de responsabilidad administrativa sancionatoria contra la Secretaría de Educación Pública y los gobiernos estatales por el desvío de recursos.

¿Y todo porque?

Porque la SEP adelantó recursos a Baja California, Jalisco, Nuevo León, Campeche, Guerrero, San Luis Potosí, Querétaro y Tabasco por casi mil millones de pesos sin pedir a cambio a los gobiernos estatales las cartas compromiso con las cuales se obligan a cumplir el programa.

Esto genera inquietud, pues pese a los recursos, las escuelas de tiempo completo  todavía registran faltantes sobre todo en lo que se refiere a equipamiento de planteles y sobre todo de comedores.

Aunque las autoridades responsables insisten en que estos faltantes se mejoraran en forma paulatina piden que la atención se centre en otros elementos como es el de la calidad educativa.

Señalaron que este, que es uno de los elementos esenciales de este programa y por lo tanto los esfuerzos se centran en la capacitación de los profesores para aprovechar el incremento de horas en las aulas.

Escuelas de tiempo completo

¿TAPAR EL SOL CON UN DEDO?

En la SEP insisten en que las inocultables carencias no son tales y que se trata únicamente de una etapa normal en cualquier estructura en crecimiento y afirman, más que convencidos, que se debe, sobre todo, trabajar en la calidad.

El Programa Escuelas de Tiempo Completo de Educación Básica, que arrancó desde 2007, fue planeado para contribuir al fortalecimiento del aprendizaje, la recreación y el  desarrollo físico, así como crear espacios de convivencia. Las jornadas escolares se ampliaron entre seis y ocho horas en los niveles preescolar, primaria y secundaria de todo el país.

Además, en las escuelas ubicadas en los 405 municipios donde opera la Cruzada Nacional contra el Hambre y el Programa Nacional para la Prevención del Delito, los alumnos reciben alimentos.

Así todo pinta color de rosa, sin embargo, hay muchas dudas sobre la operatividad y los reglamentos de estas escuelas, y sobre todo, a donde se van los recursos que al parecer no están recibiendo esos centros de enseñanza.

ARI SALGUEIRO..... DEFICIENCIAS ...