Enorme fisura en el INE


Consejeros electorales unen fuerzas y colocan a Córdova como “víctima”  

La CNDH elude responsabilidad argumentando “ilegalidad” de la llamada.

No hay pronunciamiento formal de partidos políticos ante la mofa de Córdova.

Olvidaron PAN y PRD su “lucha” por elevar el salario mínimo de mexicanos 

Agencia Mexicana de Noticias

¿Desde cuándo la clase política mexicana perdió el pudor y la decencia?

Cuando la política en México se convirtió en una industria, la clase política abrazó la inmoralidad en todos los órdenes.

Una manifestación de esa inmoralidad la acaba de dar el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova, quien fue espiado telefónicamente y exhibido como un servidor público impúdico y de bajo mundo, al expresarse de un indígena con una mofa muy ruin, vulgar y corriente, propia de un carretonero.

Y esa inmoralidad y cinismo la vemos también en los demás consejeros del árbitro electoral de México, que en lugar de exigir su renuncia, lo han arropado haciéndolo pasar como una víctima del espionaje.

¿Por qué siempre las leyes tendrán que defender a los malos y podridos?

Lorenzo Córdova, perversamente, busca lavarse la cara de esa forma. No, no es una víctima, es un odioso clasista, racista, impúdico y cínico politicastro, en cuyas manos está la voluntad popular de casi 80 millones de electores mexicanos.

 

¿VÍCTIMA O VERDUGO?

Ya lo habíamos adelantado aquí, que el ultraje de Lorenzo Córdova a la dignidad del pueblo de México quedaría impune, pues la ponzoñosa y podrida partidocracia recurriría a la máxima de “tapaos los unos a los otros”, pero con el cuento de que el señorito Córdova es una víctima. ¡Por Dios!

¿En manos de quién estamos?

Pero ahora Córdova con ese cinismo monumental hace un vehemente llamado a los mexicanos a acudir a las urnas el próximo 7 de junio.

¿Tiene calidad moral un individuo que como servidor público ultraja la dignidad de un pueblo? ¿Los llamados de Córdova serán como los llamados a misa?

Aunque la mafia política sin pudor ni decencia haya respaldado a Córdova, diversas organizaciones ciudadanas e indígenas claman porque renuncie inmediatamente a su cargo y se le sancione con todo rigor.

 

¿Y LOS DERECHOS DE LOS INDÍGENAS?

¿Dónde está la pomposa Comisión Nacional de los Derechos Humanos -CNDH- que preside Luis Raúl González Pérez? ¿Será capaz de salir en defensa de los indígenas de México?

Pero ¿qué ocurriría si en vísperas de las elecciones federales y locales en 17 estados de la República rodara la cabeza del impúdico y lisiado funcionario electoral?

¡Nada! No pasaría absolutamente nada. A menos que la mafia de la partidocracia sea capaz de perpetrar un nuevo fraude electoral, haciendo que se caiga el sistema de cómputo, como en 1988. Pero eso puede ocurrir con Córdova y sin Córdova.

La podrida clase política no garantiza, por desgracia, la suprema voluntad de los mexicanos, a través del voto, pues si de algo carece es de honestidad y confianza.

Mal, muy mal habla el ejemplo de los podridos consejeros electorales de arropar a Córdova, a quien en rigor se debe castigar.

La burla de Córdova y de su mafiosa banda meterá sin duda al sistema electoral y a la llamada democracia mexicana en una infame crisis de credibilidad.

 

AGENCIA MEX. DE N.  Luis Ra+¦l Gonz+ílez P+®rez

OTRA FARSA POLÍTICA

Un género teatral muy socorrido es la farsa, que consiste en que los personajes se desenvuelvan en el escenario de manera caricaturesca o en situaciones no realistas, haciendo reír al respetable.

La farsa es, pues, un enredo, trama o tramoya para aparentar o engañar.

Pero en la vida real, la farsa es distinta, sobre todo, cuando la protagonizan políticos o personajes diestros en el arte del engaño y la traición.

Es decir que en la farsa teatral, la gente se ríe de situaciones chuscas, enredos, mentiras, etc., porque saben que es falso, pero en política, los políticos se burlan cínicamente de la gente, haciéndoles creer que sus farsas y promesas son reales.

Lo peor, es que hay gente que aún cree en la farsa de los políticos o les gusta ser engañados. Creer en política es como creer en los Reyes Magos.

¿Pero por qué le hablo de farsas y farsantes?

 

¿DÓNDE QUEDÓ LA LUCHA POR EL SALARIO?

Fíjese que el año pasado, panista y perredista acatarraron a los mexicanos con el cuento de mejores salarios. ¡Fue su bandera preelectoral!

¿Pero qué pasó con esa bandera? ¿Por qué no está presente en el proceso electoral para cachar votos el 7 de junio? ¿Por qué PAN y PRD le entraron de lleno a los pleitos de callejón, encueramonasengañabobos y pelagatos?

En lugar de endulzar los oídos de la gente de escasos recursos que no tienen poder de compra, ¿por qué arriaron banderas y dieron marcha atrás en esa sentida demanda socioeconómica?

La lógica nos dice que la promesa de mejores salarios en México que enarbolaban PAN y PRD, les aportaría a una y otra lacra social votos constantes y sonantes.

¿Por qué entonces, los mariachis callaron?

Muy fácil. Las cúpulas de la gran oligarquía empresarial y del dinero, para las que gobiernan los panistas, les dijeron “¡cállate chachalaca!”, porque si los empresarios otorgamos mejores salarios a los trabajadores, éstos se van a volver locos gastando, lo cual propiciará inflación y le dará al traste a la macroeconomía del país. Es decir, sería una puñalada para el bolsillo de los ricos.

Y como por arte de magia, el PAN guardó su bandera electorera por mejores salarios en México.

Recuérdese que los panistas tienen tres o cuatro características son proempresarialesproimperialistasproclericales y de pilón, ricachones.

¿Y en dónde estuvo la farsa del PRD?

Muy simple, Miguel Ángel Mancera, el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, que tiene aureola de presidenciable en una alianza PRI-PRD para el 2018, logró que en la capital de la República se aumentaran los salarios mínimos 10 pesos por arriba del salario mínimo oficial, y como el Distrito Federal es bastión perredista, y se veía amenazado de caer en manos priista y panistas, los perredistas se dieron por bien servidos en la exigencia salarial a nivel nacional.

¿El gato encerrado estará en un pacto secreto entre priistas y perredistas para que en el 2018 se eleven salarios y se evite que el PAN regrese a Los Pinos?

 

PASTEL ELECTORAL

¿Por quién votar en las próximas elecciones federales?

Esa es la pregunta del millón. Sí, algunos electores quieren que tramposamente les diga yo porqué partido o candidatos votar. Está en chino, porque inducir el voto por algún partido político o candidato implicaría cometer una violación a la Ley electoral. Pero además, yo no lo confesaría a nadie. Bueno, ni a mi mamá.

La suprema voluntad es sagrada, y no se le confía a nadie.

Entonces, ¿por qué partidos o candidatos deben votar?

Que se los dicte su sano juicio, porque en el caso de este átomo de la comunicación, lo hará por los partidos políticos menos venenosos para la patria y los menos piores.

Para la gente que no sabe votar o que vota porque le regalaron una gorra, una matraca, una camisa, un chuchuluco y hasta una pluma o lápiz, habré de recordar que nuestro voto es sagrado y no vale un cacahuate. ¡Vale mucho!

Por eso, hay que votar por los venenos menos letales, y, para ello, hay que saber un poco de ciencia política.

No es sano guiarnos por corazonadas o por pestilentes campañas sucias que destrozan electoralmente al enemigo político, eso no resuelve nada. Votar así se le llama votos del odio. Y claro que los hay.

 

ACIERTOS Y ERRORES

En el 2000, los mexicanos sacaron de Los Pinos al PRI con el voto del odio y el hartazgo.

El ejercicio del poder es desgastante.

Los errores del partido gobernante siempre los capitalizan sus enemigos políticos, principalmente, la derecha, que tiene a sus órdenes a muchos actores políticos, que trabajan día y noche en su favor sin que le cueste nada, incluyendo los gringos.

¿A quién beneficia y perjudica el voto nulo?

Ese fenómeno es aliado de los venenos más letales y veneno puro para los venenitos de la partidocracia.

¿Y la opción de abstencionismo?

Es prácticamente lo mismo que desperdiciar nuestro sufragio en un voto nulo.

El voto nulo es como un tiro por la culata para los ciudadanos.

¿Cuál es el chiste de votar?

El chiste de saber votar es hacerlo por algún veneno al que, en el ejercicio del poder, le exigiremos que sea escrupuloso en el manejo de nuestros dineros públicos, que cumpla con sus promesas electorales.

Nuestro voto vale mucho y tiene el poder para exigir, en casos extremos, la remoción de los malos gobernantes.

Así que el próximo 7 de junio, piénselo dos veces por quién será su voto.