El Diluvio: Trump en Columbus


Gringos recuerdan con rabia incursión de Pancho Villa en poblado de EU.

Rafael Cardona

Hay un episodio en la historia de la revolución mexicana, cuya naturaleza vale la pena recordar siquiera como muestra de la desproporción entre ambos países. La famosa asimetría.

La incursión  armada y el ataque a un  pueblo cercano a la frontera con Nuevo México, debido a las tropas de Francisco Villa.

Los estadunidenses lo recuerdan con rabia: nadie más en su historia les ha hollado el suelo con  botas soldadescas ni ha matado gringos en su propio país. Sólo Pancho Villa.  Bin Laden uso aviones.

Cuando Trump llega a la presidencia es un buen  momento para recodarlo. No para otra cosa, nada más para darle gusto a la memoria.

Eileen Welsome ganó en 1994 el Premio Pulitzer por un vasto ensayo histórico llamado: “El general y el Jaguar”, cuya investigación explica la célebre y fracasada expedición “punitiva”, con la cual el gobierno de los Estados Unidos desplegó un ejército entero para castigar a Francisco Villa (y por ende al país) por la incursión contra Columbus, Nuevo México, en la cual murieron cerca de cincuenta “gringos” y un poblacho fronterizo ardió en largas llamaradas, mientras los villistas enloquecidos buscaban a un tramposo vendedor de armas llamado Samuel Ravel, quien había vendido parque defectuoso a la “División del Norte”.

Los Estados Unidos, cuyo presidente, en aquel tiempo Woodrow Wilson, se desbarataba de ira por el atrevimiento del “bandolero divino” (como lo llamaba el poeta José Santos Chocano), y disponía —sin declaración bélica formal—, una invasión a México; aún cuentan esa incursión como la más grave (y única) incursión armada contra su territorio, explicada como el microbio contra el elefante.

CARDONA Eileen Welsome

Y ganó el microbio.

La “Punitiva”, como se le conoció (dice la ya citada Eileen Welsome), fue algo nunca antes visto, pues por primera vez en la historia militar del mundo, junto con la caballería, se desplegaron aviones, tanques y transportes pesados contra el enemigo. Once meses fueron suficientes para fracasar. Nunca atraparon a Villa.

La expedición pasó a la historia como un fiasco, pero eso no impidió el ascenso de dos tenientes cuyas carreras comenzaron precisamente ahí, en esa acción de guerra: Dwight D. Eisenhower, quien años más tarde dirigiría el desembarco aliado en Normandía, durante la Segunda Guerra Mundial (la más grande operación militar de ese tipo en la historia), y llegaría después a la Casa Blanca, envuelto en los aromas de la victoria, y George Patton, cuyo explosivo temperamento fue contenido casi a las puertas de Moscú, tras la defensa de Stalingrado.

Leo además a Friedrich Katz y a Taibo II y encuentro datos reveladores. Importantes quizá ahora, cuando otra punición se prepara contra México.

En los días actuales, el militarismo americano, tan presente en nuestra historia, no se presenta ni con aeroplanos artillados (para eso hemos cedido soberanía fronteriza con el vuelo cotidiano de drones silenciosos y decenas de satélites espías, cuyos ojos nos vigilan), sino con una fortificación proyectada para cercar los tres mil kilómetros de la línea divisoria.

Si Pershing tuvo bajo su mando a cuatro mil ochocientos hombres, cuyo movimiento necesitaba 23 toneladas de alimentos cada semana; 40 toneladas de combustibles y 70 de forraje, Donald Trump sólo necesita 140 caracteres y una activísima cuenta de Twitter para sacudir México –o al menos el precio del dólar–,más allá de la frontera.

Como sea, la Segunda Expedición Punitiva ha comenzado y al frente de ella se presenta el mariscal Trump.

cardona doroteo

Y si la primera incursión fue con el pretexto de castigar (esta vez por parte de Villa) a un comerciante fullero cuya estratagema fue venderle a Pancho las municiones confiscadas por el propio gobierno americano a Victoriano Huerta (a quien asesinarían con una inyección letal en el Fort Bliss, una vez cumplida su misión de golpear al Estado y matar a Madero); la segunda es —sin duda— la embestida furiosa contra el comercio, las inversiones foráneas y los movimientos migratorios.

En esta crónica, cuyo título se le podría pedir prestado a John Reed para escribir “Los 140 caracteres que conmovieron al mundo”, Donald Trump ha iniciado, con criterio militar, la fortificación del territorio fronterizo americano, con una muralla, baluarte o muro defensivo o como se le quiera llamar, de tres mil kilómetros de largo, cosa tampoco vista antes, como no lo habían sido los aviones amarillos contra Pancho Villa, quien los miraba pasar por encima de su cabeza, escondido en la cueva de Santa Ana.

Jamás lo hallaron. Sólo muerto le mandaron cortar la cabeza.

Cardona. Pancho Villa durante su ...