El diluvio: ¿Quién inventó los candados?


Manuel Ángel Nuñez Soto

Rafael Cardona

El Partido Revolucionario Institucional se encaminó a su asamblea con una decisión ya tomada en cuanto la fórmula para decidir su asunto principal: se acabaron los requisitos para ser candidato del PRI. Se puede serlo, hasta sin pertenecer al PRI.

Utraque unum, dirían los latinistas.

Ahora no podemos responder, ¿Quién va a ser el candidato?

O al menos, ¿de dónde debe provenir quien sea el candidato? Pero al menos podemos decir, de donde sea, del gabinete del museo o de la academia o del hospital o de donde sea,.

La muy comentada XVII Asamblea le dio al PRI los célebres candados y como todos sabemos quién inventó los candados también inventó la llave para abrirlos o la sierra para cortarlos. Por eso fracasaron –en otro campo–, los cinturones de castidad. Debieron ser acompañados de bozales y sin llave posible. En fin.

Pero en terrenos muy alejados de esa clase de fidelidad obligada, el PRI debe preguntarse ahora varias cosas. La primera es si tiene o no una ideología.

Yo no se la he visto. Hace tiempo, se lo encargaron a Manuel Ángel Núñez Soto, hubo una comisión, para revisar o crear una ideología  para el PRI.

Y pasa por las calles una camioneta tricolor con esta grabación y la remolona voz de una señora medio gangosa… se compran lavadoras, colchones, refrigeradores, ideologías…

Los candados fueron, esencialmente un arreglo rebelde para cerrarles el paso a los “tecnócratas” y dejar el partido en manos de los nacionalistas revolucionarios, quienes como todos sabemos, no son ni lo, uno ni lo otro. Un pleito simplón entre los “neoliberales” y los “revolucionarios” cuyo origen  algunos quisieron ver en la designación de Miguel de la Madrid (un semipolítico), confrontado contra Javier García Paniagua (un  político-político).

“(24 horas).- Enrique Ochoa Reza, presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), declaró que no van retrasados en la designación de su candidato presidencial y que las reglas para su definición se podrían modificar durante la Asamblea Nacional.

Enrique Ochoa Reza
Enrique Ochoa Reza

“En entrevista con Joaquín López Dóriga, el líder priista detalló: “Primero vamos a presentar a la ciudadanía nuestras propuestas, nuestras ideas, las razones por las cuales vamos a pedirles su confianza y su voto.”

“Ochoa Reza aclaró que van a definir cómo competirán en la elección presidencial “atendiendo a los calendarios de ley, después de la Asamblea Nacional” y agregó que además se establecerán las normas para asignar “las 18 mil 500 candidaturas.”

“Ochoa Reza fue cuestionado sobre la apertura de los llamados “candados” para militantes como que un candidato a un cargo de elección popular debe ser militante o que se requieren 10 años de militancia.

“Por un lado en los estatutos se establecen requisitos para aquellos militantes del partido que quieran ser candidatas o candidatos en la competencia electoral.”

“En el caso de la candidatura presidencial, el priista respondió que los estatutos “abren esa posibilidad para las distintas responsabilidades de elección, pero no para la Presidencia, aunque admitió que “es posible” cambiar el requisito de 10 años de militancia para la candidatura presidencial”.

Todo eso se acabó en Campeche la semana pasada.

Pero esto tiene un antecedente:

En enero del 2013 se instalaron mesas temáticas para darle al PRI un contexto normativo (la norma después de la realidad), cuya amplitud le permitiera estar de acuerdo con los pronunciamientos derivados de las reformas de Enrique Peña.

Es decir, el Partido se acomodaba  a las nuevas formas pero estas no provenían del bagaje ideológico del PRI; cual es absolutamente inexistente.

Las reformas se hicieron para encuadrar las otras reformas.

Un poco como hizo Groucho Marx, “Si mis principios no le gustan, tengo otros…”

Pero el problema es interno.

Hoy el PRI está más preocupado por eso llamado “la militancia” y menos ocupado en aquello conocido como “la ciudadanía”, entendida esta no como la condición de ciudadano, sino como el conjunto de ellos.

Los ciudadanos le han volteado la espalda al PRI.

Ha perdido millones de votos durante las más recientes elecciones y aun el  desencanto es en parte producto de una bien trabajada campaña de desprestigio contra el gobierno de Peña.

Así pues los candados se van a abrir. Y eso le dará oportunidad a cualquiera, pero no cualquier cualquiera.

Cualquiera dentro del grupo de favorecidos.

En este pequeño ensayo de rebelión en la granja, al estilo de George Orwell, todos son iguales pero hay unos más iguales a otros.

Rafa Márquez Julion Álvarez
Rafa Márquez Julion Álvarez

BOMBA

La bomba estalló con un estrépito colosal: uno de los grandes héroes del deporte – actividad antítesis de la vida insana, dicen—asociado, coludido o mezclado con lavadores del narco dinero de todos los cárteles habidos y por haber, del Golfo al Pacífico.

Y para prolongar el desastre un músico de la antimúsica, “El Julión”; grupero y palenquero (como Joan Sebastian y todos esos) se ve inmiscuido en los mismos enjuagues o peor aún, no está mezclado en nada, pero ya la voz del imperio se ha escuchado: todos son culpables aunque demuestren lo contrario.

La lógica de los cazadores de brujas siempre es la misma.

–¿Aceptas servir a Satanás?

–No; lo niego.

–Claro, es Satanás quien habla por tu boca. Mientes, ¡a la hoguera!

Y si en la pira confesaba, el inquisidor juntaba las manos y miraba al cielo y decía: por fin aceptó y se arrepintió.

Yo no sé si el señor Márquez o el señor del superlativo son culpables o son hermanas de la caridad. Pero lo evidente es esto: las acusaciones, el linchamiento, la retención de sus capitales, el congelamiento de sus cuentas y la virtual confiscación de sus propiedades no tiene ni un ápice de justicia ni de respeto por el sentido común y las convenciones internacionales.

Lo adecuado habría sido actuar después de un proceso penal. E imponer penas como consecuencia, no como primer paso. Lo otro, el método intimidatorio, arbitratorio del gobierno de Estados Unidos (y eso no es producto del régimen “trumpista”, es una actitud histórica y perdurable).

Resta manera de actuar del gobierno de Estados Unido es posible por dos razones. La primera por su potencia mundial. Nadie les puede poner un  alto.

La segunda, consecuencia natural de lo anterior, la obsecuencia del gobierno mexicano (de este y de todos los previos del siglo XIX para acá), siempre dispuesto a la forzada obediencia.

Tenemos la frontera vigilada por dones (y con la imposible amenaza de una muralla), acuerdos para la libre navegación de embarcaciones americanas en todos nuestros mares; control de todas las aeronaves de espionaje, propiedad de todos los satélites de supervisión y seguimiento de aviones de Sudamérica para México; control de nuestros archivos financieros, dominio sobre nuestras exportaciones y manga ancha para sus espías, agentes y diplomáticos disfrazados de cualquier cosa en nuestro territorio, pero debemos pedirle al Presidente un comportamiento como Juan de la Barrera.

Una prueba más de esto la ha ofrecido al gobierno de la ciudad de México: no bien se disipaba la polvareda, cuando ya habían sacado al “Tío”, Raúl Flores Hernández, del reclusorio capitalino para enviarlo a La Palma, en Almoloya, estado de México. Un penal federal mientras se cumple con su extradición  a los Estados Unidos.

Groucho Marx
Groucho Marx

–¿Por qué ahora? Por la presión de los Estados Unidos. O la orden, como se quiera.

Pero la decepción  nacional por la salpicadura del espejo deportivo y “ejemplar” de Rafael Márquez apenas halla semejanza con aquel episodio de otro de nuestros efímeros ídolos nacionales, el general Humberto Mariles, quien vivió del cuento de una medalla de oro en Londres, montado encima de un caballo tuerto.

Primero lo vimos asesinar a sangre fría a un albañil en un incidente de tránsito y después supimos de su muerte en la cárcel francesa de La Santé, donde estaba procesado por haber sido detenido con 60 kilogramos de cocaína.

Mariles explicó la droga aduciendo consumo personal.

–¿Sesenta kilos, general?, le dijeron.

–Bueno, también los caballos consumen, ¿no?

Los héroes pecan, los boxeadores se pierden en la bruma del alcohol y las drogas, las vedetes de antaño son limosneras hogaño; los ejemplos de la vida se convierten en los despojos de la vida, pero ni siquiera eso justifica el linchamiento o el aprovechamiento político del asunto.

Hoy se ceban todos en la fotografía del presidente  Enrique Peña con “El Julión”; pero nadie hace lo mismo con la imagen de Margarita Zavala con Rafa Márquez. Aquella va a la primera plana; la señora del rebozo, va a interiores. No vaya a ser.

A fin de cuentas ambos son señalados por las mismas causas. ¿O no?

Y si hablamos de linchamientos y anticipaciones, ya fue liberado Guillermo Padrés Dagnino, el hijo de Guillermo Padrés Elías, ex gobernador panista de Sonora.

Injustamente lo acusaron de “lavado de dinero” y estuvo preso casi diez meses. ¿Quién le repone ese tramo de su vida?

Nadie. Usted perdone.