El Diluvio: Línea fracasada; contraloría resucitada


Rafael Cardona

 Algo de la Línea Dorada.

Aquí estamos viendo, así como ayer hablaba algunas de las estrategias del fútbol americano, aquí estamos viendo un juego de estrategias. Aquí hay dos “head coaches” que están manejando cada quién a sus jugadores.

Evidentemente la línea del Metro fue responsabilidad del gobierno de Ebrard, y por la cual se traicionó así mismo hasta en lo ideológico, si es que Ebrard tuviera ideología, que no la tiene, es un político pragmático, hábil para los negocios y con una ambición mayor que su habilidad para los negocios. Pero en fin.

En un principio, por respaldar a Andrés Manuel, él dijo:

«Yo no me tomo la foto con Calderón».

No, hizo eso y más: fueron a inaugurar juntos la Línea, lo cual permitió un fracaso financiado con dinero de la Federación, con dinero del gobierno, y con deuda.

Esa línea no funciona, y si no funciona lo que una persona hizo, pues hay que preguntarle por qué lo hizo de esa manera, y hay que preguntárselo al directamente responsable por qué desmanteló toda una estructura de operación para la construcción del Metro, por qué sustituyó y puso a su gente, y por qué a final de cuentas hicieron cosas absolutamente incompatibles, ya no digamos con la ingeniería aplicada sino con la lógica.

¿Cómo puedes tú poner trenes que no ajustan al tamaño de las vías? Eso es todo.

Y  tirar la enorme y millonaria cantidad de recursos de este país que está verdaderamente en los límites de la crisis económica, con recortes y con cosas y con el petróleo en el suelo, tal y cual. Eso es un crimen.

Ahora Ebrard y sus protectores, tratan de convertir esto en el espejo de otra corrupción.

Y dice Andrés Manuel, que no pierde una, ¿no? dice:

«¿Por qué no averiguan lo del avión presidencial y por qué no averiguan lo de las concesiones de los contratistas?”

Eso también, pero una cosa no impide la otra. Haber hecho comisiones tardías y benévolas, tanto en el Congreso como en la Cámara local, la Asamblea de Representantes, nos dice algo muy sencillo. Esto no tendrá consecuencias. 
Las investigaciones legislativas nunca producen resultados.

CARDONA ANGELICA RIVERA

El señor Ebrard no va a padecer absolutamente ningún quebranto personal por esto, sus ambiciones no son llegar a la Cámara, quiere llegar a la Cámara para ver si le dan una inmunidad parlamentaria y un fuero que le permita pasar este gobierno y terminarlo sin que le finquen un proceso penal. 

Y aun cuando llegara a pasar esto, no le pasaría nada, como no le pasó nada en el linchamiento de Tláhuac, y como no le pasó nada con el News Divine, y como no le pasó nada a nadie en este país cuando pasan cosas realmente graves.

Aquí se castigan las cosas leves, pero las cosas graves obedecen al artículo 2 de la Constitución política, que es la de los políticos y cuyo artículo primero dice: «con dinero baila el perro»; y el artículo segundo dice, este artículo –una vez aplicado el primero– resulta absolutamente innecesario como todos los demás. Y se acabó. 

Aquí se repartieron mucho dinero, se hicieron muchos negocios, la Línea Dorada es la Estela de Luz del PRD, por si le faltara lo de Iguala, y es la prueba de que la Revolución Democrática es tan corrupta como cualquier otra corriente política que haya pasado por este país en el cual los ciudadanos padecemos la ineficiencia, la corrupción, la falta de vergüenza de toda la clase política, del color que  la pinten.

Y ahora dice Ebrard; no, es cosa de Manlio Fabio Beltrones, como si Beltrones hubiera operado la línea que él construyó mal y que Mancera tuvo que cerrar antes de que tuviéramos un «metrazo», con 100, con 200 o con 300 muertos, que le iban a caer en la cabeza ¿a quién? a Ebrard, que ya lleva como 20 y tantos, ¿no?

Los de Tláhuac y los del New Divine.

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LA CONTRALORÍA Y LAS CONVENIENCIAS

Este asunto de investigar las acusaciones o sospechas de tráfico de influencias, lo que el Presidente de la República abordó al presentar al nuevo Contralor, Virgilio Andrade, por donde se quiera analizar, por donde se quiera ver, es un asunto sobre terrenos muy flojos.

Por donde se pise, el terreno está, jabonoso, resbaloso y hay fronteras un poco difusas, sobre todo, porque el discurso presidencial comienza haciendo referencia a la percepción, la percepción de la sociedad tiene sobre los fenómenos de corrupción. 

Yo creo que las percepciones arraigadas no se pueden remover solamente con las instrucciones visibles a un funcionario que se le dan a un funcionario que le da un oxígeno a una secretaría de Estado que ya estaba prácticamente liquidada. 

Ya la había disminuido el panismo en el gobierno; el propio gobierno actual había iniciado una sustitución por una fiscalía nacional y ya la Contraloría era una especie de patito feo. Una institución que nunca, desde mi punto de vista, ha servido para nada. Desde que se fundó, se fundó por razones de conveniencia propagandística. 

La Contraloría en México no se hizo para controlar la acción del gobierno y de sus funcionarios sino para oponer una imagen de seriedad institucional después del “destorlongue” del gobierno de José López Portillo. 

Fue un invento de la administración del presidente de la Madrid para compensar un poco la mala imagen que había dejado el gobierno de López Portillo, con sus excesos faraónicos y sus colinas caninas y todo lo demás. En fin, su conducta personal. 

Desde entonces, nos hemos venido equivocando: en aquel tiempo se propuso como lema: «la renovación moral de la sociedad» como si la sociedad fuera la que estuviera moralmente dañada y no quienes prevarican y quienes medran al amparo de los cargos públicos. 

Por eso ahora, se hizo una Secretaría de la Función Pública, que por poco se va a la defunción pública.

Hoy, se le dan otros poderes, se le pide crear una unidad especializada en ética, lo cual es muy complicado, hasta definir la ética es muy difícil: ¿es igual la ética de un “yjhadista” que la ética de cuaquero ? ¿Cual es la ética de los mexicanos? ¿Cuál es tu ética?

Para no irnos demasiado lejos ni complicarnos, tu ética es el respeto a la ley, ¿no? Si respetamos la ley, estamos teniendo una conducta éticamente responsable. Bueno, pues hagámoslo. 

Hay que tener una especie de civilidad y de laicismo ético, la ética de todos es la ley.

Entonces, este asunto de que el Presidente ordene ser investigado él; su esposa y el secretario de Hacienda está muy bien, pero ¿por qué se va a investigar de la misma manera a una ciudadana que no tiene cargo público a un señor que tiene el mayor cargo público del país y a otro que tiene uno de los más altos cargos públicos del país? 

Se nos dijo desde un principio que la señora Rivera no es funcionaria del gobierno, no tiene por qué someterse a los arbitrios del sector público. 

Entonces, hay una gran cantidad de ambigüedades en todo esto: ¿qué va a pasar si después de la investigación resulta que sí hubo conflicto de intereses? Sería una catástrofe. 

Y si dicen: «no hubo conflicto de intereses», sería el desprestigio anunciado de la Secretaría de la Función Pública. 
De cualquiera de los dos lados la respuesta no será satisfactoria para el gobierno.

CARDONA MARCELO EBRARD