El Diluvio: Firma, muchas firmas…


Rafael Cardona

Recuerdo con romántica nostalgia preparatoriana aquellos versos rotundos de Efraín Huerta:

“Hoy he dado mi firma para la paz bajo los altos árboles de la Alameda…”

La entrega de una identidad escrita; de los rasgos irrepetibles del temperamento, la convicción, la declaración en tinta, son nuestra firma, nuestra palabra en un papel. Firmar por la paz es confesarse pacifista.

Todo eso pensaba yo en algún tiempo y esperaba ver la paz, la eficacia final del documento signado y en alguna veces persignado. Pero eso no ocurrió. Las llamadas corrientes de opinión han necesitado tiempo, mucho tiempo para hacerse realidades visibles y tangibles.

Pero el recurso no se acaba. Es más, se ha vuelto materia de abusos infinitos y se le usa ara una cosa o para la otra.

Si un señor no le parece a algunos digno de ocupar una silla en el salón de Plenos de la Suprema Corte de Justicia, como sucedió con Eduardo Medina Mora, pues llevemos firmas, muchas firmas, pliegos y legajos, para dejar testimonio visible de nuestra inconformidad, así esta expresión no resuelva nada ni signifique nada excepto la opinión de quienes han  firmado.

 

PARTIDO VERDE, CASO ESPECIAL

Y si un partido político no nos gusta, nos parece indigno, violador contumaz de las leyes electorales, palero y todo lo demás, pues entonces hacemos el mismo procedimiento: llevamos al Instituto Nacional Electoral un amplísimo catálogo de la inconformidad y ponemos a su disposición 140 mil testimonios de malestar, de oposición y le decimos con la tinta de esas firmas: no, no queremos al Partido Verde.

No importa si entre esos 140 mil ciudadanos indignados estén los mismos cuya manera de ver las cosas rechazaba a Medina Mora.

Ellos han conformado una especie de organización política no registrada formalmente, pero de tan notoria abundancia como para intentar consolidarse como una fuerza política regular y regulada. Podrían, por su número, solicitar un registro, cumplir con sus asambleas, irrumpir en el espacio electoral. ¿Por qué no?

Un comité de intelectuales y personas notables, como Denisse Dresser, Sergio Aguayo, Eduardo Huchím y algunos cuya presencia siempre oportuna estamos viendo paso a paso en  todos los asuntos nacionales, bien podría optar por la organización de un partido cuya raíz sea la firma indignada.

Partido de la Firma Nacional, se podría llamar. Recibirían prerrogativas, reunirían dinero para sus actividades y ocuparían posiciones de poder; más allá del poder de sus opiniones.

Lo podrían ir pensando…

 

TORTURA

Finalmente fue aprobado el dictamen en el Senado para una ley contra la Desaparición Forzada, la Tortura y los Tratos Inhumanos Crueles y Degradantes.

Los Derechos Humanos siguen siendo materia central de las noticias recientes: el “Ombudsman” Luis Raúl González Pérez en la Cámara de Diputados en prolongada sesión conjunta de trabajo, tal lo hizo días atrás en el Senado; el cambio de subsecretario en Gobernación con la llegada de Roberto Campa y ahora con esta respuesta legislativa en algunos de los más graves aspectos de violaciones acumuladas.

Los DH son el asunto central de la política contemporánea.

 

MICHOACAN

Mientras las evidencias de complicada se acumulan en contra de la familia Vallejo, la lucha electoral en Michoacán sigue estando dividida en porciones de tercio. Cada quien carga sus “negativos” y cada quien hace notar sus “positivos”.

Como en cualquier otra parte, sin embargo, solamente uno entre tres llegará al poder.

Mientras tanto todos cumplen con el mandato: acusaos los unos a los otros… como en Sonora, como en Nuevo León, como en cualquier lugar. La lucha política, primero es lucha, después, cuanto se mande y diga.

 

DF

Habría que analizar el proceso de Reforma Política del DF,  que ninguna manera califico como  fracaso definitivo, porque el paso importante ya se dio.

La diferencia de algunas cosas es si cuando se hacen se hacen bien o simplemente se hacen y después se pueden corregir en las partes que tienen defectuosas, y creo yo que aquí es lo que va a ocurrir más adelante.

¿Cuáles son los dos elementos que tendríamos nosotros que revisar para entender qué es lo que pasó con este atorón legislativo de la reforma política del Distrito Federal?

El primero y el más importante es la creación de una Constitución. Hacer una Constitución implica revisar un modelo de vida y un modelo de relación entre los ciudadanos y la autoridad, entonces no tengo muy claro quién fue el padre de esa idea, pero la idea no desarrolló la simpatía necesaria, ni siquiera por haber sido originada en un pacto político.

El pacto político incluido en el Pacto por México está contemplado en  la reforma política del DF y ahora se dice que muchas de las concesiones que se dieron al PRD y al PRI, de las cuales el PAN se queja, están derivadas de aquel Pacto en el cual  se cayó en muchas mutuas concesiones y cuentas por cobrar.

Si fue así o no fue así el resultado, fue muy desagradable para todos, porque si el presupuesto ideológico de la transformación de la Ciudad de México es la democratización de la ciudad, el acercamiento del ciudadano a los órganos de poder, cómo es posible que para constituir ese cambio, para darle cuerpo jurídico definitivo a través de una Constitución, se llame a una junta constituyente, una asamblea constituyente que no está democráticamente seleccionada ni integrada, 60 por ciento de sus integrantes serán elegidos y 40 por ciento serán designados, ¿por qué?

Porque alguien dijo, porque así se pactó, porque así se negoció, porque así se dijo allá arriba en las cúpulas políticas de los partidos, pero esos 40 asambleístas o constituyentes, no representan a los ciudadanos que van a escoger a este otro 60, entonces ahí hay un híbrido que no puede transitar, como dicen los verbos de la política, no puede transitar.

Es muy complicado que alguien diga «Yo renuncio al 40 por ciento de la representación» a la hora de hacer una Constitución, es como si haciendo una paralelo, la Constitución del 17 hubiera sido elaborada en un 60 por ciento por los diputados constituyentes y en un 40 por ciento por los herederos de Porfirio Díaz.

Simplemente no, habría que hacerla toda completa a partir de la elección de los constituyentes, o bien habría que hacerla a través del Congreso de la Unión, o bien habría que hacerla a través de la Asamblea de representantes, porque esos señores bien o mal, ya fueron elegidos por los ciudadanos y ya no son imposición de nadie.

Ni de la Cámara de Diputados, ni de la Cámara de Senadores, no, ni del Presidente de la República, ni del Jefe de Gobierno. Entonces este asunto si no se modifica esto, no se va a llegar a un acuerdo válido. 

Ahora bien, una vez hecho esto, lo que se anuncia, resulta también poco amorfo, ¿no?, poco extravagante. 

¿Cómo qué va a haber ahora jefes de sección urbana o de jurisdicción territorial o de como le vayan a llamar a lo que indebidamente se llaman delegaciones, y les van a meter 10 concejales a cada uno, para qué? 

¿Para qué 10 concejales honorarios? ¿A cuenta de qué? ¿Quién los va a escoger a estos señores 10, otra vez? Entonces van a tener 10 y los suplentes y todo; entonces, ¿qué es lo que estamos haciendo? ¿Reformando la Ciudad o creando un monstruo amorfo?

 

DELEGACIONES POLÍTICAS DEL D.F., GRANDES NEGOCIOS

Lo hemos dicho, si le siguen metiendo la mano así, en vez de un caballo van a hacer un camello, pues ya le estamos viendo desde ahorita, joroba, gibas, patas chuecas, belfos enormes, todo descuadrado, todo, cuando lo que deberíamos estar viendo sería un hermosísimo Pegaso, un pura sangre, un caballo que de veras corriera en favor de los ciudadanos, y le diera a la Ciudad la oportunidad de librarse de algo que es espantoso en la Ciudad de México, que es la corrupción en las delegaciones.

Esa es la verdadera reforma que hay que emprender. 

Que las delegaciones no sean ya cotos de familias enteras que se pasan de esposas a esposos, de sobrinos a sobrinas, como pasa en toda la Ciudad de México, con esta corrupción institucionalizada que ha traído el PRD; esa es la verdadera reforma, terminar con la corrupción administrativa y política de la Ciudad de México.

Esa es la única reforma que les podría servir para algo a los ciudadanos de la capital del país, todo lo demás es buscarle tres pies al gato o buscarle jorobas al caballo.

CARDONA..PARTIDO VERDE ...