El cascarón de Oaxaca


INAH desmantela la belleza arquitectónica del Centro Histórico

 Antonio Quintero

 Caminar por las hermosas, soleadas pero deterioradas calles y callejuelas del Centro Historico de la ciudad de Oaxaca, es fascinante, es recordar cómo era el Oaxaca de Benito Juárez o el de Porfirio Díaz, claro eran los tiempos de la colonia, de extralujos, de la elegancia total,  observar las viejas casonas del siglo  XVII y XIX, edificios, iglesias, templos y exconventos,  como el Templo de Santo Domingo de Guzmán, con toda exactitud  el más garboso y distinguido de la primera época de dicha construcción que inició -según la historia-,  en 1551. Y de ahí la construcción en serie del primer cuadro denominado Centro Histórico que comprende tan sólo medio kilómetro a la periferia del zócalo oaxaqueño, es decir un  racimo de calles pertenecen a lo que la UNESCO denominó Centro Histórico de la Ciudad de Oaxaca de Juárez.

Con el pasar de los años los edificios y casonas se han ido extinguiendo, muchas de ellas por el descuido, la falta de mantenimiento, otras porque los dueños las abandonaron, y las pocas construcciones que se han ido salvando es “gracias”, al interés de quedarse con ellas de algunos funcionarios públicos en turno o a la etiqueta que le pone el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), como patrimonio e inmueble catalogado, que no se sabe realmente la razón de ser catalogado, pero esa es la forma en que trabaja dicho Instituto.

 

INAH Y SU CAPRICHO

Pero esa ha sido la fórmula del presunto rescate que ha venido realizando el INAH en Oaxaca, un rescate a “modo”, a conveniencia, de todos los edificios que se concentran en la capital, que ahora son históricos, podemos observar que en la mayoría de las famosas remodelaciones que han hecho, ha sido primero el saqueo de ellos, inclusive las vigas de madera que son pilares en la arquitectura del siglo XVIII y XIX en todas las casonas y edificios de la verde Antequera para luego desmantelar por completo toda la edificación interna y dejar como único método de esa conservación la rudimentaria fachada,  la misma que presume hacer siempre el INAH que es la simple fachada. Años se tardan en la supuesta reconstrucción, para luego convertir todos esos edificios en absolutos cascarones,  es el Oaxaca cascarón, que enaltecen los propios saqueadores del centro histórico.

Edif 1

REMODELACIONES A LA CARTA

Pero tampoco se entiende sobre cuáles son las consideraciones para realizar dichas remodelaciones, el INAH como instrumento del gobierno federal ha creado además fideicomisos para sustentar dichas labores de embellecimiento, remodelación, y conservación de todos estos edificios históricos y casonas del primer cuadro, desde hace años han convocado al rescate de todos ellos, pero en la realidad, en los hechos esos apoyos se han auto-dirigido a grupos de poder económico, los que dominan las inversiones en la propia capital, aquellas construcciones que no tienen historia, o que no están bien ubicadas comercialmente esas se quedan como están; en ruinas, para dejar que el tiempo las destruya. Las que representan emporios, son investigadas en la propia historia documental –es decir escarban en los documentos del archivo público-, y son rescatadas para explotar la vanidad de grupos filántropos o grupos altruistas, existen muchos ejemplos de ello, una de esas construcciones actuales es la que se ubica a espaldas del Teatro Macedonio Alcalá,  el ex convento de San Pablo que la historia lo registra que fue el primer convento de la orden de los dominicos fundado en la ciudad de Oaxaca. La apertura de una calle en 1862 causó daños a la parte posterior del edificio. A partir de este mismo año, se fraccionaron y vendieron los restos a particulares. Fue recuperado y restaurado entre 2006 y 2011. Actualmente es un espacio cultural operado por la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, A.C.

Edif 4

RECURSOS OCULTOS

Los delegados federales del INAH, han sido opacos en su trabajo, y por supuesto de  los enormes recursos que reciben de todos lados, incluyendo la de apoyos internacionales, pero aquí en Oaxaca nada se sabe sobre la aplicación de dichos recursos, han sido discrecionales todos los gastos que emanan del INAH, y los grupos de arquitectos que laboran en las diferentes platillas  a cargo de la dependencia, no reciben sus pagos de manera puntual, sus remuneraciones son raquíticas, sin derecho a manifestarse, no se diga de los albañiles. Sobre los trabajos que viene realizando en otros lugares como en los  exconventos de Yanhuitlan,  y el de San Pedro y San Pablo Teposcolula por citar algunos, a decir de pobladores y antropólogos y conocedores del tema  hubo serias modificaciones a las estructuras originales que datan desde el siglo XVI en estos dos recintos religiosos, culturales e históricos, pero ese es otro cantar. El saqueo deliberado.

Edif 2

PATRIMONIO EN RUINAS

De esta manera lo que se presume como un patrimonio histórico por la UNESCO, se encuentra en manos equivocadas, ruines, que han hecho en estos años un desastre en toda la gama de edificios y casonas que le dieron vida a la Verde Antequera, el prestigio de ser una ciudad turística, cien por ciento turística, que hoy al caminar por las calles, se observan cómo van desapareciendo todas esas casonas hermosas que abrigaban grandes jardines plazoletas en sus interiores, sus techos tejados, sus fuertes paredes y muros, escaleras y ventanales, todo ello quedó delimitado con los trabajos de las supuestas remodelaciones, que viene realizando el INAH, con la complicidad de muchos capitales, incluyendo los de los propios oaxaqueños,  que traidores a las desgracias de su mismo pueblo, se han rendido para complacer caprichos e intereses. La ciudad y sus edificios se van acabando,  extinguiendo, con la complicidad de funcionarios y políticos. Los pocos espacios se van “modernizando”, las calles van perdiendo su encanto, las viejas  casonas se van transformando en almacenes, bodegas, tiendas comerciales, estacionamientos públicos, otros en hospitales, en negocios, y aquí se deja ver cómo pudo más el poder económico que vigilar y conservar edificios históricos, como el que actualmente alberga a Bancomer, Banamex, Santander, Coppel, Salones de eventos, Farmacias del Ahorro, Teléfonos de México (Telmex), o los edificios mutilados en toda su estructura como los que pertenecen a Alfredo Harp, todos esos museos que hoy abren sus puertas al cobijo de las divisas internacionales, es decir a los turistas internacionales.

Edif 3

   EL CASCARÓN DE OAXACA

Todos esos edificios huecos, que son simples cascarones  de lo que fueron alguna vez, en otra de las tristes historias de Oaxaca; hermosos, frondosos, reales acogedores, hoy vacíos y fríos, y sometidos a todos los caprichos, para ello los recursos financieros con los que viene operando son discrecionales, elitistas, y lo peor que se trasluce en sus tareas de remodelación de edificios públicos e históricos, nulos de transparencia, que constituyen a todas luces delitos por perseguir, lo que pregona el INAH es irreal, los hechos están a la vista de todos y todas. El 30 de marzo de 1987 la UNESCO nombra el Centro Historico de la Ciudad de Oaxaca de Juárez y las Ruinas de Monte Albán Patrimonio Cultural de la Humanidad… Oaxaca se queda sin edificios históricos, lo que lo ha embellecido simbólicamente se va acabando, se deja abandonar para luego remodelarlos al gusto del comprador, esos son los requisitos que pide y lleva a cabo el INAH OAXACA, y que  internacionalmente ha podido engañar a la UNESCO, y también gracias a todos los gobiernos que han ignorado, por lo menos desde hace setenta años, ser cómplices de todo este descarado saqueo del patrimonio de los oaxaqueños, desmantelando la belleza arquitectónica que alguna vez hizo brillar a Oaxaca.