¡Adiós Don Julio!


El poder no logró doblegar su dignidad ni su orgullo 

Si el diablo me da entrevista voy al infierno, diría el periodista tras las críticas.

Fundador de la revista Proceso escribió su último artículo el pasado diciembre.

 Agencias

El periodista Julio Scherer García falleció la madrugada del pasado miércoles, víctima de un choque séptico.

Julio Scherer García es considerado uno de los mejores periodistas mexicanos en la historia de este quehacer. Estudió Derecho y Filosofía en la UNAM

El semanario Proceso, del cual es fundador, informó en su portal de noticias que alrededor de las 4:30 de la madrugada murió el periodista, después de poco más de dos años enfermo, principalmente de problemas gastrointestinales.

 

DEJA LA UNIVERSIDAD; INGRESA A EXCELSIOR

No obstante que se matriculó como alumno en la Facultad de Derecho de la UNAM, luego prefirió hacer un cambio y estudió filosofía en la misma universidad. Julio Scherer no terminaría ninguna de estas licenciaturas porque ingresó de forma rápida a Excélsior, y el trabajo en el diario mencionado, además de gustarle más, consumió su tiempo.

Tras varios años de ser reportero fue designado por la cooperativa como Director General de Excélsior en 1968. Desde ahí desarrolló una línea crítica, propia del ejercicio cabal del periodismo, hacia los gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz y de Luis Echeverría Álvarez, línea que molestaría a las autoridades del régimen instituido pero que consolidaba a la cooperativa Excélsior como una fuerte y poderosa empresa editora.

SCHERER conocimiento e inspiracion...

EL SONADO GOLPE AL DIARIO EXCELSIOR

El 8 de julio de 1976 será recordado como el día del golpe al diario -en ese entonces libre-, Excélsior, orquestado por el presidente Luis Echeverría.

Cansado de las constantes críticas al gobierno, que hacía el periódico dirigido por el periodista Julio Scherer, Echeverría urdió un plan para sacarlo del diario.

Dentro de los periodistas de la redacción de Excélsior se encontraban Miguel Ángel Granados Chapa y Vicente Leñero; éste último escribió en 1978 Los periodistas, donde narra todo lo que ocurrió días antes y después del 8 de julio del 76. Leñero ahondó sobre lo ocurrido con las cooperativas internas de la publicación y, en especial con Regino Díaz Redondo, quien desbancó a Scherer:

“Al abandonar el edificio de Excélsior, en Reforma 18, me sentí perro sin dueño. Sin saber qué hacer con mi cuerpo, no había más mundo que el mundo interior. Algo me decía que mi comportamiento en la asamblea que nos había puesto en la calle había sido propio de un cobarde, pero algo me decía que no, que en el momento extremo me había acompañado la lucidez, tocado el periódico de muerte”.

El presidente Echeverría le negó la publicidad comercial al diario, pero no logró que dejara de publicarse. Después, negó todo tipo de propaganda del gobierno para Excélsior.

 

LA TRAICIÓN DE REGINO DÍAZ R.

El periodista Regino Díaz Redondo encabezó una rebelión interna en el periódico, y la destitución de Scherer.

“Se les ofrecía como premio el poder; se les exigía un precio: la traición. Para los ambiciosos, para los resentidos, para los mediocres, no era un precio excesivo; la  operación no era un cohecho más, otro embute que valía aceptar clausurando el último temblor de la consciencia”, explicó Leñero.

Fue el 8 de julio de 1976 cuando se realizó una asamblea, en la que  Díaz Redondo, logró que la cooperativa expulse a don Julio. El periodista salió, pero no sólo, ya que varios de sus colaboradores se fueron del diario en solidaridad, entre ellos Leñero y Granados Chapa.

Tras el golpe, Scherer fundó la revista Proceso.

La revista de investigación, que hasta ahora permanece, apareció del 6 de noviembre de 1976. El logo original fue diseñado por Alfonso Rodríguez Tovar. Aunque en un principio se pensó en una foto ampliada de Echeverría, Scherer, Granados Chapa y Leñero acordaron una portada blanca que destacaba tres temas.

El primero se titulaba “El sexenio: las palabras y los hechos”, una revisión exhaustiva del sexenio exangüe de Echeverria. El segundo apartado ofrecía un adelanto de las memorias de Daniel Cosío Villegas, colaborador del Excélsior de Scherer y cuya critica acérrima precipitó la censura del gobierno federal. El tercer reportaje de portada, “Libre expresión: de Excélsior a Proceso”, daba su propia versión de los acontecimientos que propiciaron la ceración del semanario.

Amenazada directa e indirectamente, perseguida por el espionaje y el sabotaje, Proceso se abrió paso entre medios de comunicación y empresas que hacían comparsa a la campaña emprendida por el gobierno de Echeverría contra Excélsior y que se extendió contra la revista.

 

ESCRIBIÓ EN DICIEMBRE 2014 SU ÚLTIMO ARTÍCULO

Después de dejar la dirección de Proceso en 1996, Scherer continuaría con la Presidencia del Consejo de Administración de CISA Comunicación e Información, S. A. de C. V., empresa que edita el semanario, cargo que conservó hasta su muerte.

El 17 de octubre de 2014 realizó su última visita al semanario Proceso, institución que fundaría y el 7 de diciembre del mismo año publicaría su último artículo, conmemorando la trayectoria del, en ese entonces, recién fallecido compañero, Vicente Leñero.

SCHERER   ACOMPA+æADO DE LEALES COLABORADORES

SUS EXTRAORDINARIAS CUATRO ENTREVISTAS

“Si el diablo me ofrece una entrevista, voy a los infiernos…”, esto dijo Scherer después de hacer una de las entrevistas más polémicas de su carrera.

Además de los reportajes que dirigió en Excélsior y Proceso donde denunciaba los actos de corrupción de los poderosos, Scherer tuvo entrevistas que se volvieron memorables por los

«Julio Scherer, casi literalmente, ha dialogado con el país entero, con los políticos desde luego (la vivencia de los poderosos, para su generación periodística, fue el gran principio formativo), con los intelectuales, eminencias, los periodistas, los clérigos, los empresarios, y en general toda persona sospechosa de albergar noticias o bosquejos de noticias», escribía Carlos Monsiváis en su texto Julio Scherer: diálogo con la nación.

Estas son las entrevistas con las que Scherer dio de qué hablar en los últimos años de su carrera periodística.

SCHERER JOVEN

2001,  LA ENTREVISTA INSÓLITA CON EL SUB

El subcomandante Marcos y la caravana zapatista acababan de llega a la Ciudad de México a petición del presidente Vicente Fox para iniciar un diálogo y resolver el levantamiento armado surgido en 1994 en Chiapas.

Scherer y Marcos se encontraron en el patio del convento anexo a la Parroquia de la Asunción de María, en la delegación Milpa Alta. Durante una hora y 15 minutos conversaron sobre el carisma del líder zapatista y las coincidencias con Fox.

Este es un fragmento de la entrevista publicada por la revista Proceso, de la que Scherer fue fundador y director, y transmitida por Televisa.

—Aparte de que los dos ejercen una forma de poder, una forma de influencia, ¿hay algo en lo que se parezcan?

—En que contamos malos chistes los dos, en todo caso… Pero fuera de ello, no sólo representamos dos mundos diametralmente opuestos, sino que el paso siguiente también es diametralmente opuesto. Nosotros estamos marcando el mundo que camina hacia el reconocimiento de las diferencias, y él está caminando al mundo que va a hegemonizar y homogeneizar no solo al país, sino al planeta entero.

 

2008, SANDRA ÁVILA BELTRÁN

La reina del Pacífico, presunta operadora del cártel de Sinaloa, que ha trascendido a expresiones de la cultura popular a través de corridos y libros, uno de ellos La Reina del Pacífico / Es la hora de contar de Scherer.

El periodista hizo una serie de entrevistas que culminaron en el libro, que retrata a una mujer de respuestas inteligentes y estructuradas.

Aquí algunos fragmentos de ese texto.

«Ahora tropiezo con los muros de mi celda entre la depresión y el ánimo, medio muerta y medio viva, caída y vuelta a levantar. Estoy aquí sin delito y esto ya va para 10 meses».

«Fui capturada y los medios me exhibieron con todo su poder. Narcotraficante, peligrosa, es lo menos que han dicho de mí en su gritería».

SCHERER JULIO CON PERIODITAS DE EXCELSIOR EN LOS 702

2010, ISMAEL, EL MAYO ZAMBADA

En abril de 2010, Julio Scherer apareció en la portada de Proceso acompañado por un hombre con bigote y una gorra de beisbol, contra un fondo de vegetación, es Ismael el Mayo Zambada, segundo al mando en el cártel de Sinaloa.

El encuentro, dijo Scherer, fue concertado luego de que recibió en febrero un mensaje que decía que Zambada quería hablar con él. Tras la entrevista el periodista justificaría el encuentro con esta frase: “Si el diablo me ofrece una entrevista, voy a los infiernos…”.

Estos son algunos fragmentos de la entrevista publicada en Proceso.

«Un día decido entregarme al gobierno para que me fusile», dijo Zambada. «Me fusilan y estalla la euforia. Pero al cabo de los días vamos sabiendo que nada cambió».

Agregó que «el problema del narco envuelve a millones ¿Cómo dominarlos? En cuanto a los capos, encerrados, muertos o extraditados, sus reemplazos ya andan por ahí».

SHCHERER MAYO ZAMBADA

2013, CARO QUINTERO COMO ANIMAL SALVAJE       

Rafael Caro Quintero, uno de los líderes históricos del narcotráfico en México y fundador del extinto cártel de Guadalajara, le concedió una entrevista a Scherer desde el penal de Máxima Seguridad de Almoloya (ahora Altiplano).

Con respuestas escuetas, Quintero habla de cómo inició su carrera delictiva, los motivos que lo llevaron a ser uno de los narcotraficantes más influyentes y de las riquezas perdidas al ser capturado.

La entrevista se publicó en el libro Máxima Seguridad y en la revista Proceso. Este es un fragmento.

–¿Qué piensa del narco, Rafael?

–A estas alturas no sé ni qué contestarle. Voy para 17 años preso. Es malo por tanto vicio con la juventud. Creo que ahora está más arraigado con la gente. En aquel tiempo no éramos viciosos. Yo no le pegaba a nada.

–¿Se pensaba inocente?

–No le voy a decir que era inocente. Tenía veintitantos años. La necesidad y la falta de estudios me hicieron meterme. Era y soy muy pobre. A estas alturas ya está uno acabado. Ahora ya no somos las personas que caímos.

Julio Scherer y Octavio Paz