Adiós a Vicente Leñero


Tras ser cremados sus restos, urna con sus cenizas recibe homenaje en Bellas Artes  

Periodismo, teatro y cine, los grandes motores de su vida

Fundador con Julio Scherer de la revista Proceso, ejemplo de rectitud

 De la Redacción

LE+æERO FOTO PRINCIPAL

El escritor y periodista Vicente Leñero falleció la mañana  del pasado  miércoles en su casa de San Pedro de Los Pinos de la capital del país. El escritor contaba con 81 años de edad  el deceso fue a causa de cáncer pulmonar.

El autor nació el 9 de junio en 1933 en Guadalajara, Jalisco. Estudió ingeniería en la Universidad Nacional Autónoma de México. Además, se recibió como periodista de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García en 1956.

Fundador del semanario Proceso fue un personaje multifacético que dedicó más de la mitad de su vida al periodismo y a la literatura, así como a los quehaceres académicos y la difusión de la cultura.

Hace un año, en 2013, Vicente Leñero no aceptó homenajes ni festejos en su onomástico. «Siempre fui muy tímido y aislado», dijo el reconocido autor.

Enfatizó: «Me choca cumplir años y no lo voy a celebrar, ya se lo dije a todo mundo. Uno puede celebrar publicar un libro y el acierto o la fortuna de los amigos y de la amistad, pero no debería hacerlo con los cumpleaños».

 LE+æERO 1

HOMENAJE EN BELLAS ARTES

Con un minuto de aplausos fue recibida la urna con las cenizas del escritor y dramaturgo Vicente Leñero en el Palacio de Bellss Artes después del mediodía del pasado jueves, donde se le rindió un homenaje al que asistieron familiares, colegas y personalidades de la comunidad de teatro, cine y literatura.

La hijas de Leñero Estela, Isabel, Eugenia y Mariana colocaron la urna en un pedestal ubicado al centro del vestíbulo del máximo recinto cultural del país, mientras los amigos y admiradores del autor continuaban con los aplausos.

La primera guardia estuvo a cargo de Rafael Tovar y de Teresa, titular del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes; María Cristina Cepeda, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes, quienes acompañaron a las hijas de Leñero.

También montaron guardias de honor integrantes de la Academia Mexicana de la Lengua, de la Compañía Nacional de Teatro y de la Sociedad Mexicana de Escritores, como Felipe Garrido, Adolfo Castañón, Ignacio Solares, Julieta Egurrola, Blanca Guerra, Arturo Beristáin y Enrique Singer, entre otros.

En el homenaje, al que acudieron también lectores y admiradores del autor de Los albañiles, Luis de Tavira, director de la Compañía Nacional de Teatro, expresó que Leñero siempre fue un defensor de la libertad y de la verdad.

“La libertad fue el camino para encontrar la verdad y manifestarse contra la violencia, el autoritarismo y la corrupción”, indicó el director de la CNT.

Rafael Tovar y de Teresa expresó que a Vicente Leñero le debemos páginas que quedarán en la historia de la literatura.

le+¦ero  homenaje en bellas artes

NARCISISMO, OCHO DÉCADAS DE VIDA, MANEJO DE LA IRONÍA

El año pasado entre las muchas actividades para celebrar sus  80 años de vida, Leñero visitó la 27 Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, en una amena conversación sobre su manera de definirse como escritor y periodista, contar algunas anécdotas de su vida, y hacer un ejercicio de sinceridad para confesarse, por ejemplo, narcisista y alguien que, como muchos, buscó alcanzar la universalidad.

Antes de ser entrevistado por Pablo Boullosa, Vicente Leñero compartió con el público, junto con Jesús Ochoa, la lectura a dos voces de uno de los relatos contenidos en su libro Más gente así, pues esa es la “mejor forma de presentarse como escritor”, aseguró, no sin antes bromear con Ochoa, con quien dijo los unen muchas coincidencias: ser gente de teatro, de cine, aficionados al beisbol, apasionados jugadores de dominó, y “compartimos una misma mujer, que es Eugenia Leñero, esposa de Jesús, tercera de mis hijos”.

Boullosa recordó que, como parte de los festejos por las ocho décadas del creador, ese año aparecieron cuatro libros: Periodismo de emergencia, de la colección Periodismo Cultural de la Dirección general de Publicaciones (DGP) del Conaculta, la reedición de su novela La vida que se va, y dos volúmenes de cuentos Gente así y Más gente así, editados por Alfaguara.

Inicio la charla recordando que en su trabajo está muy presente el tema del narcisismo, ¿cómo se maneja esa admiración hacia uno mismo?, le preguntó Pablo Boullosa.

“Yo pienso que el escritor, no tiene más punto de vista que uno mismo. Manejo mucho el yo, claro soy un poco o un mucho narcisista, pero la intención es confesar que es a través de uno como se ve la realidad. Uno utiliza la primera persona o la tercera persona desde el punto de vista de uno mismo, no para envanecerse, no para ensalzarse, sino para contar la realidad incluso a veces un poco contra uno mismo”.

 Vicente Leñero refirió que esto puede ser difícil de asumir y que cuando alguien escribe su autobiografía crea un narrador, que es uno mismo, que cuenta la historia, lo cual, desde su perspectiva, es complicado. “Uno se ve envuelto en un problema de imaginación. Yo soy un escritor que reconozco que lo mejor de mí no es mi imaginación, porque no se me ocurren historias originales”.

 Respecto a la ironía con la que ha abordado su trabajo periodístico, Leñero aseguró que “la ironía es la mejor arma que tiene un periodista, un escritor. Es muy difícil manejar ironía y no obviarla”, dijo y agregó que es muy importante para un escritor, quien sin ella se vuelve solemne o pedante.

le+¦ero   Julio Scherer  acompa+¦ado de....

2 DE OCTUBRE DE 1968

A raíz de la masacre del 2 de octubre de 1968, Vicente Leñero y Julio Scherer –siendo éste director de Excélsior- se propusieron abrirle paso a un periodismo crítico, que abandonara la sujeción total a las directrices gubernamentales.

Pronto se palparon los resultados de tal decisión: Excélsior se convirtió en el diario más leído del país y fue considerado como uno de los 10 mejores periódicos del mundo, atrayendo a colaboradores de gran prestigio, tanto nacional como internacional.

Aunque en un principio el entonces presidente Luis Echeverría pareció aceptar la nueva línea editorial de dicho diario, años después, en 1976, decidió deshacerse de Scherer, alentando a un grupo de miembros de la cooperativa de Excélsior para que lo destituyera, promoviendo en su lugar a Regino Díaz Redondo, un periodista mediocre que no tenía otro mérito que el de prestarse a las maniobras del régimen.

 

LEÑERO TRAS EL GOLPE A EXCELSIOR

Vicente Leñero escribió en 1978 Los periodistas, libro donde narra todo lo que ocurrió días antes y después del 8 de julio de 1976, día del “golpe al Excélsior”. En esta crónica, Leñero ahonda sobre lo que ocurrió con las cooperativas internas de la publicación y, en especial con Regino Díaz Redondo, quien desbancó a Scherer y permaneció en su puesto durante 24 años.

“Al abandonar el edificio de Excélsior, en Reforma 18, me sentí perro sin dueño. Sin saber qué hacer con mi cuerpo, no había más mundo que el mundo interior. Algo me decía que mi comportamiento en la asamblea que nos había puesto en la calle había sido propio de un cobarde, pero algo me decía que no, que en el momento extremo me había acompañado la lucidez, tocado el periódico de muerte”, escribió Leñero en el libro. Y es que, tal y como él explica en el texto, la impotencia que sintieron tanto Julio Scherer como quienes lo acompañaban fue tan grande como su indignación ante el gobierno de Echeverría, quien tiró la piedra para luego esconder la mano.

Vicente Leñero, se adentró en la dinámica de la redacción y en las actitudes despóticas de Díaz Redondo, que se sabía protegido por el presidente y no tenía interés alguno por preservar el derecho a la información.

“Se les ofrecía como premio el poder; se les exigía un precio: la traición. Para los ambiciosos, para los resentidos, para los mediocres, no era un precio excesivo; la  operación no era un cohecho más, otro embute […] que valía aceptar clausurando el último temblor de la consciencia”, aclara en el libro.

LAS ENORMES AUSENCIAS

Al leer Los periodistas, es inevitable pensar en la ausencia que existe en los grandes medios de un Granados Chapa, de un Scherer o de un Leñero. Hoy en día, tal vez cuando más se necesita, esos espacios se encuentran ocupados por personas carentes de rectitud y profesinalismo.

LE+æERO   VICENTE LE+æERO RECIBE PREMIO

VERSATILIDAD LITERARIA

Leñero escribió obras literarias de cuento, novela y teatro como La polvareda, Los albañiles, Redil de ovejas, El evangelio de Lucas Gavilán, Pueblo rechazado, por mencionar algunas. El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) destacó que con sus obras ha construido una lente propia para comprender a México a través de sus idiosincrasias, pasiones y luchas sociales.

Entre sus obras también destacan, El garabato, Asesinato, La vida que se va y la novela de no ficción Los periodistas.

En su labor periodística publicó en El Heraldo de México y Excélsior, así como las revistas Claudia y Revistas de Revistas (de Excélsior), las cuales dirigió. En esta última conoció al entonces director del diario Excélsior Julio Scherer, así como a Jorge Ibargüengoitia, Eduardo Lizalde, Luis González de Alba e Ignacio Solares.

Más tarde seguiría a Scherer, tras su salida de Excélsior, para fundar la revista Proceso, donde lo acompañó por más de 20 años y donde fungía como subdirector.

En este mismo campo periodístico recibió en 1994 el premio Manuel Buendía por su trayectoria y el Fernando Benítez al Periodismo Cultural, en la Feria del Libro de Guadalajara, en 1998, entre otros.

El 11 de marzo de 2010 fue elegido para ocupar una silla en la Academia Mexicana de la Lengua, de la cual tomó posesión el 26 de mayo de 2011.

Entre los reconocimientos que recibió está el premio Xavier Villaurrutia por la antología ‘La inocencia de este mundo’, de 2001.

También fue galardonado con el Premio Nacional de Ciencias y Artes de México, en el área de Lingüística y Literatura ese mismo año.

Además ganó el Premio Biblioteca Breve de la editorial Seix Barral en 1963.

 

Aquí un breve recuento de la vasta e interesante obra de Vicente Leñero

 Novela

1961 – La voz adolorida (Reditada posteriormente como A fuerza de palabras)

1963 – Los albañiles

1965 – Estudio Q

1967 – El garabato

1972 – Redil de ovejas

1978 – Los periodistas

1979 – El evangelio de Lucas Gavilán

1984 – La gota de agua

1985 – Asesinato: el doble crimen de los Flores Muñoz

1999 – La vida que se va

 

Teatro

 

1968 – Pueblo rechazado

1970 – Compañero

1971 – La carpa

1972 – Los hijos de Sánchez

1972 – El juicio: (el jurado de León Toral y la madre Conchita)

1979 – La mudanza

1980 – Alicia tal vez

1981 – El martirio de Morelos

1981 – La visita del ángel

1985 – Pelearán diez rounds

1986 – Jesucristo Gómez

1988 – Nadie sabe nada

1991 – El infierno

1992 – La noche de Hernán Cortés

 

Cine

1973 – El monasterio de los buitres

1975 – El llanto de la tortuga

1976 – Los albañiles

1978 – Los de abajo

1979 – Cuando tejen las arañas

1979 – Cadena perpetua

1980 – Las grandes aguas

1987 – Mariana, Mariana

1993 – Miroslava

1994 – Amor que mata

1995 – El callejón de los milagros

1999 – La ley de Herodes

2002 – La habitación azul

2002 – El crimen del padre Amaro

2003 – La mudanza

2006 – Fuera del cielo

2006 – Mujer alabastrina

2010 – El atentado

Vicente Leñero