Inigualable zoología política mexicana


Retrata y ubica el reino animal a personajes de ayer, hoy y mañana….. 

Abundan en el poder Legislativo los “osos dormilones”

Mapaches, presentes en procesos electorales de México.

 Agencia Mexicana de Noticias

 En el planeta Tierra existen aproximadamente un millón 666 mil 576 especies que conforman el Reino animal.

Claro que hay cientos de especies en peligro de extinción, producto de la desenfrenada inconciencia del ser humano, que desde hace muchos años olvidó vivir en armonía con la naturaleza.

La serie de artículos sobre la zoología política de México tuvo una extraordinaria aceptación, aunque no estuvo exenta de descalificadoras críticas.

Los sencillos habitantes coinciden en una cosa: cada político se identifica con un animal, además del que lleva dentro.

Pero en realidad todos somos animales políticos; unos racionales y otros irracionales.

El filósofo de la antigüedad, Aristóteles, sostenía que el hombre por naturaleza es un zoon politikón -animal político o animal cívico- el cual a diferencia de los animales posee la capacidad de relacionarse políticamente, es decir, tiene la capacidad de crear sociedades y organizar la vida en ciudades.

 

¿DIOSES O  BESTIAS?

Cuando Aristóteles definía al hombre como un animal político hacía referencia a sus dimensiones sociales y políticas. También expresó que “aquellos que son incapaces de vivir en sociedad o que no la necesitan por su propia naturaleza, es porque son bestias o dioses”.

Y como los políticos no son dioses, usted ya se imaginará que son.

Por ejemplo, a un político chihuahuense le apodan el Hereford, por identificarse con esa raza bovina originaria de Inglaterra.

Antonio López de Santa Anna Pérez de Lebrón se identificaba con los gallos de pelea. Lo curioso fue que una vez se comió a su gallo más preciado creyendo que era guajolote.

El folclórico ex gobernador potosino y muchas veces legislador, Gonzalo N. Santos, se identificaba con los caballos y con agrado recibió el mote del Alazán Tostao.

¿Con qué animal cree usted que se identifica Irma Serrano, La Tigresa?

Ese controvertido personaje, que tuvo amoríos con un trompudo presidente de la República, de origen poblano, posee la cama que perteneció al emperador Maximiliano y la emperatriz Carlota.

agencia MAPACHES

IDENTIFICÁNDOSE CON  ANIMALES

Muchos queridos lectores y radioescuchas me dicen que se identifican con los pingüinos, porque son nobles, tiernos, torpes, elegantes y extremadamente fieles con su pareja. La mayoría de los pingüinos tienen una pareja para toda la vida, los hijos que Dios les dé y son capaces de soportar hasta 50 grados bajo cero sin hacerse paletas.

Otros seguidores de este átomo dicen identificarse con los búhos, porque son animales nocturnos, inteligentes y tienen muy desarrollado sus sentidos visual y auditivo.

Otros se identifican con el águila, un ave que puede ver a su presa a más de 10 kilómetros de distancia, y no falla cuando va por ella.

¿A quién se parecerán los osos perezosos?

 

POLÍTICOS, COMO PERROS Y GATOS

Y decíamos en nuestro Reino animal I que el filósofo de la antigüedad, Aristóteles, sostenía que el hombre por naturaleza es un animal político o animal cívico, es decir, tiene la capacidad de crear sociedades y organizar la vida en ciudades.

También decíamos que en el planeta Tierra existen aproximadamente un millón 666 mil 576 especies que conforman el reino animal apolítico, aunque si observamos detenidamente a algunos animales, descubriremos que son más políticos que el hombre.

Y la mayoría de los políticos parecen identificarse fielmente con el mundo canino y felino, pues siempre se la pasan pelándose los dientes y peleando como perros y gatos. ¡Muchas familias también!

 

ACTIVOS Y DINÁMICOS LOS LEGISLADORES

En el Reino animal I preguntaba ¿a quiénes se parecen los osos perezosos? ¿Ya adivinó usted?

Claro que a los diputados y senadores, que siempre se la pasan duerme y duerme en las curules y los escaños, y todos amodorrados suelen levantar el dedo para aprobar leyes sin saber qué es lo que están aprobando.

Sí, los osos perezosos duermen casi 20 horas al día.

Pero también, hay políticos que se identifican con los guanacos.

¿Sabe usted lo que es un guanaco?

El guanaco es un animal salvaje que habita en el sur del continente americano. Esta especie tiene dos características que los hacen ser inconfundibles: son extraordinariamente sexuales y finos para el engaño.

Si usted le cayó mal a un guanaco, ¡aguas!, porque ese camélido hará hasta lo imposible por mandarle señales engañosas, y en el momento menos oportuno le lanzará un certero escupitajo a los ojos, y se dará media vuelta con una orgullosa sonrisa de haberse vengado de su enemigo.

Lo mismo ocurre con los politicastros que son diestros en el engaño y certeros en sus venganzas políticas.

 

AUTODEFINIDO COMO UN PERRO

Otros políticos y fufurufos del poder suelen identificarse con los perros, ¿o qué no fue el ex presidente José López Portillo el que dijo que defendería el peso como un perro? ¡Ni siquiera ladró!

Su residencia la construyó en un lugar que se conoce como la Colina del Perro, donde vive su última mujer, Sasha Montenegro.

Hay otros políticos que siempre andan acompañados de perros falderos. Ya vio la cachetada que el desgobernador de Chiapas, Manuel Velasco, le propinó a su asistente, y éste siguió detrás de él como si nada.

No cabe duda que darle tantito poder a la ignorancia se convertirá en prepotencia. ¡Ay nanita, que Dios nos coja confesados! ¡Y algunas élites lo quieren para presidente de la República! ¡Se imagina, nos cachetearía a todos los mexicanos!

Lo más lamentable es que a pesar de estos ejemplos del bajo mundo, que protagonizan los políticos, la gente los sigue eligiendo en las urnas. Pero no tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre. Y no cabe duda que el pueblo tiene el gobierno que se merece.

Y   aquí tienen  la fábula de Pedro y el lobo.

AGENCIA GONZALO N. SANTOS

FÀBULA DE PEDRO Y EL LOBO

Pedro y el lobo es una fábula que narra la historia de un niño pastor, al que, para desaburrirse, le gustaba hacer bromas a los aldeanos.

Un día se le ocurrió gritar a todo pulmón: ¡Auxilio! ¡El lobooooo! ¡Que viene el lobooooooo…!

La gente corrió en su auxilio, pero no vieron al lobo por ningún lado. Pedro se carcajeaba de risa. La broma la repitió varias veces ese mismo día. La gente salía en su ayuda, pero puro cuento lo del lobo.

Al día siguiente, Pedro seguía riendo de sus ocurrencias, cuando de pronto vio al lobo acercarse y grito: ¡Auxilio! ¡El loboooooo! ¡Que viene el loboooo! ¡Se va a comer todas mis ovejas!

Pero esta vez, nadie salió en su auxilio. El lobo, ante la impotencia de Pedro, se dio un festín comiendo ovejas.

¿Por qué traigo a la memoria la fábula de Pedro y el lobo?

Porque tanto políticos, como sencillos habitantes, suelen recurrir a este tipo de bromas, y resulta que cuando en verdad aparece el lobo ya nadie les cree.

  

PROBLEMA DEL 94

¿O que no fue Carlos Salinas quien juraba y perjuraba, tantas veces, que ya no habría devaluaciones, pero resultó que cuando nadie la esperaba, pácatelas, en 1994 llegó la devaluación y nos dejó en la calle?

El Reino animal encierra un sinnúmero de fábulas, historias y analogías con el hombre en la vida diaria.

¿Es usted adorador o se identifica con alguna de las un millón 666 mil 576 especies animales que conforman el Reino animal?

Los sencillos habitantes coinciden en una cosa: cada político se identifica con un animal, además del que lleva dentro. Pero en realidad, todos somos animales políticos; unos racionales y otros irracionales.

Sería el caso de los empresarios panaderos, Lorenzo y Roberto Servitje, que parecen comulgar con los osos, y seguramente por ello crearon el Osito Bimbo, pero por dentro parecen llevar un demoniaco animal, toda vez que hace unos días el “humanista” Roberto Servitje declaró que “la desaparición forzada de los 43 estudiantes de Ayotzinapa ha recibido una dimensión que no tiene”.

¿Qué dimensión alcanzaría si a él o a su hermano o a sus hijos los desaparecieran de manera forzada?

No es sólo este átomo el que se escandaliza por la dimensión de semejante absurdo, pues el pintor juchiteco, Francisco Toledo, se indignó y decidió plasmar al Osito Bimbo barriendo los restos humanos de los normalistas con una leyenda que decía: “ya limpien el tiradero”.

Así son de insensibles la mayoría de esos hombres del poder económico. Sí, los llamados pelucas viejas.

Y la mayoría de los políticos deben tener como animal predilecto al coyote, un mamífero que suele hipnotizar con gran poder a sus presas.

Los coyotes son cuatreros, escurridizos y mañosos. Cuando los políticos tienen estas características, se dice que son “coyotes de la mesma loma”.

¿Sabe cuál es el animal más inteligente del planeta?

AGENCIA LEGISLADORES QUE DUERMEN

UNA DE MAPACHES

Mapache proviene del náhuatl mapactli que significa que tiene manos, debido a la capacidad prensil de sus garras delanteras.

El mapache es un mamífero carnicero de América del Norte, del tamaño y aspecto del tejón, con piel de color gris oscuro, hocico blanco y cola muy poblada, con anillos blancos y oscuros alternados. Además, posee una característica mancha de pelo negro que va desde cada mejilla a cada ojo, lo que asemeja un antifaz.

Los mapaches tienen una habilidad excepcional para lavar con sus zarpas delanteras todos los alimentos que cazan, ya que la carne de sus presas, como ranas y sapos, contiene veneno, razón por la cual se les da el título de osos lavadores.

 

MAPACHES EN EL RUBRO ELECTORAL DE MÈXICO

¿Por qué le hablo de la mapachada?

Mire usted. En la zoología política existen unos animales muy diestros en cuestiones de enjuagues mapacheriles, sobre todo, cuando se trata de defraudar el voto de los mexicanos en las urnas.

A esos especímenes se les conoce como mapaches electorales, y tan diestros son en esas artes, que el veneno de sus opositores lo lavan escrupulosamente o cínicamente para no ser descubiertos, y hasta se dan el lujo de escribir libros con títulos como este: Lecciones fáciles para ganar elecciones difíciles.

Célebres por sus mapachadas políticas, sobre todo, en la era priista, se han vuelto personajes como el general Lázaro Cárdenas del Río, quien por órdenes de los yunaites entregó la presidencia de la República a Manuel Ávila Camacho, quien también con antifaz de mapache le arrebató la silla presidencial a Juan Andrew Almazán, tras un monstruoso fraude electoral.

Ni como olvidar al mapachón Miguel de la Madrid y a su títere mapache, Manuel Bartlett, quienes en 1988 cometieron el más abominable fraude electoral, que llevo a la presidencia a Carlos Salinas y dejó fuera al Cuatemochas Cárdenas.

La del 88 fue la última elección controlada íntimamente por el gobierno, a través de la Comisión Federal Electoral. Después vendría la era IFE, en la cual se revelaría como un singular mapache, Luis Carlos Ugalde, quien desde el mismísimo IFE, hizo los enjuagues mapacheriles para quitarle la silla presidencial a don peje, Andrés Manuel López Obrador.

Interminable el tema de los mapaches electorales que da para escribir varios libros, pero baste recordar que en la era priista se hicieron multifamosas múltiples defraudaciones del voto, como la operación tamal, que consistía en invitar tamales a los electores para después llevarlos a votar como borreguitos a diferentes casillas. O la operación taquito, que consistía en el embarazo de urnas con muchos votos en los que no faltaban los de los muertitos. Hoy le llaman operación carriola, aunque hace algunos lustros tuvo el nombre de carrusel.

¿En estos comicios federales hará de las suyas la mapachada electoral?

AGENCIA A PROPOSITO....